miércoles, 26 de julio de 2017

Carta a los presidentes de las federaciones de baloncesto. Cursos de entrenador. ¿Para qué sirve el baloncesto?

En la entrada anterior escribí una carta al director del Curso de Entrenador Superior (CES) de baloncesto, que junto a su equipo de trabajo, están realizando una magnífica labor formativa.  Carta

En la carta le exponía al director del CES de la necesidad de desarrollar una asignatura en el curso relacionada con la idea de orientarse hacia "el camino para competir" frente a "el objetivo de ganar", dos líneas muy diferentes. En varios artículos de esta bitácora se reflexiona sobre estas ideas: Gestionar el talentoYo quiero ganar...Separar generaciones o mantener por año de nacimientopor qué abandonan el baloncesto.

Amablemente y con celeridad el director del CES contestó con un tweet  que el curso se orienta hacia la profesionalidad, aunque también toca aspectos que se relataban en la carta. Eso demuestra dos cosas, por un lado, coherencia entre los contenidos y los objetivos que persigue el curso, ya que se orienta al baloncesto profesional, y en segundo lugar, su interés e implicación porque el baloncesto tenga un impacto positivo en la sociedad, tocando parcialmente estos temas que consideramos importantes.

Una de mis preocupaciones asociadas al deporte es si verdaderamente tiene impacto positivo en la sociedad, y creo que debería tenerlo. La sociedad que rodea al baloncesto son nuestros jugadores y padres. La manera en la que entrenamos, lo que les decimos, cómo se lo decimos, cómo gestionamos los minutos de nuestros jugadores en partido,  etc., podría, y desde mi perspectiva, debería tener impacto en ellos, para que ellos sean altavoces de esta visión en nuestra sociedad actual. 

Me he encontrado a entrenadores hablando de compromiso a sus jugadores, obligando a ir a entrenar, en lugar de motivar para ir a entrenar, para que, una vez llegue el partido, ese compromiso del entrenador hacia el jugador se esfume, al no tenerlo un número decente de minutos en pista, porque no es lo suficientemente bueno como para ganar el partido dada la oposición presentada por el rival. Esto se ve cada fin de semana. Ciega el deseo o ansia de victoria por encima de la formación y el crecimiento deportivo y personal de nuestros deportistas. 

Si el CES está orientado a entrenadores profesionales, deberían ser las comunidades autónomas las responsables de educar a nuestros entrenadores en esta idea, entre otros, ya que son responsables de los cursos de nivel 0, I y II. 

La educación, al igual que el deporte, es, como dice Angel Sanz (@proyectowow ) un "arma de construcción masiva". Deberíamos utilizar la educación deportiva para cambiar mentalidades y el mejor lugar para empezar son los cursos de entrenador de nivel 0, I y II, cuya responsabilidad en la organización y difusión de contenidos del curso son las federaciones de baloncesto deportivas. Los entrenadores son la clave. 

Es en estos cursos donde debemos introducir una asignatura, si no está introducida ya, específica para explicar por qué se juega al baloncesto y el impacto del entrenador en la sociedad a través de su trabajo. Un asignatura que se podía llamar de muchas maneras, pero que su contenido estuviera relacionado con el talento y la cooperación, donde se resaltara la importancia de la conducta y el comportamiento del entrenador en los entrenamientos y partidos. De centrar la atención en el desarrollo de TODOS los jugadores y no sólo de los de más talento. Utilizar al rival como compañero de viaje en nuestra mejora, cambiar la visión de lo que es un partido, hacer crecer a TODOS los integrantes del equipo, para poniendo su talento al servicio del colectivo, hacer crecer al equipo, creciendo así cada uno de los jugadores hasta el máximo de sus posibilidades. 

En el entrenamiento, el entrenador suele entrenar para todos, y los jugadores entrenan juntos. En el partido, el entrenador suele dirigir para ganar utilizando más a lo "mejores" y menos a los "peores". Y es aquí donde fallamos a nuestra supuesta idea de querer formar personas, pues dejamos en la estacada a los "peores", regalándoles 6-7 minutos por partido, para evitar que sus fallos y errores no impacten en el resultado final del partido y así podamos ganar. Ni coherencia, ni integridad. 

Por lo tanto, sabiendo que son las federaciones responsables de la formación en nivel 0, I y II, re-escribo la carta a cada uno de los presidentes de cada federación con la intención de que se modifiquen los contenidos de los cursos, para incluir en cada uno de ellos, sino lo hay ya, asignatura o charla referida al talento de todos y la cooperación en el baloncesto.


Estimado Presidente de la Federación de Baloncesto de su Comunidad Autónoma:

Son las federaciones autonómicas las responsables de los cursos de formación de entrenadores de nivel 0, I y II que se desarrollan a lo largo de la temporada con distinta frecuencia, imagino que en función de los recursos disponibles y la demanda. 

Sería interesante saber cuántos de los entrenadores de sus cursos se dedicarán profesionalmente a ser entrenadores. Y refiero a profesional al  hecho de cuántos podrán cobrar lo suficiente para poder pagarse una casa digna, una alimentación sana y equilibrada y la posibilidad de invertir en la educación de sus hijos, caso de tenerlos.  

También "profesional" puede tener otra acepción, que seguro va implícita en la mayoría de los asistentes, el interés y la pasión por ser cada día mejor entrenador con independencia de tu remuneración. 

Me aventuraría a compartimentar a un entrenador en tres áreas: conocimiento (cuanto sabe), metodología (cómo transmite su conocimiento) y liderazgo (cómo gestiona a su cuerpo técnico y jugadores). 

Y ordenaría a los entrenadores en tres grandes grupos, según la realidad actual, los que entrenan en la élite: LF1, LEB Oro y ACB, los que entrenan en un grupo intermedio semiprofesional: LF2, LEB Plata y EBA y los que entrenan en cantera o seniors de la categoría Nacional o menores. 

Ahora me haría una pregunta de porcentajes. ¿Cuántos entrenadores de los que asisten a los cursos irán a cada grupo? Desconozco la respuesta, pero me inclinaría que la mayoría irá al tercer grupo, al de cantera y seniors menores. 

Probablemente, estos entrenadores del tercer grupo sean los responsables de transmitir el baloncesto al mayor número de jugadores de los tres grupos, ya que la élite o el grupo semiprofesional contienen al menor número de jugadores comparado con seniors menores o cantera. 

Y esto me lleva a pensar en el tremendo impacto que tienen estos entrenadores en un baloncesto que no va a llegar a las canchas profesionales o semiprofesionales, y que se quedará como un baloncesto complementario al desarrollo de la persona. 

Desconozco el formato actual de los cursos y las asignaturas que se imparten. Estoy convencido que se trabajan las tres áreas: conocimiento, metodología y liderazgo. Me imagino que se hablará mucho de baloncesto, técnica, táctica, etc., que serán impartidos por excelentes entrenadores de su comunidad autónoma. 

Teniendo en cuenta que la gran mayoría de entrenadores se dedicarán a entrenar a equipos del tercer grupo antes mencionado (cantera o senior de Nacional hacia abajo), considero que el curso debería que hacer hincapié en  la siguiente idea en formato de una asignatura concreta o charla, si no se está haciendo ya: 

"El camino para competir. La de la cooperación frente a la competición. La victoria/derrota frente al proceso. El desarrollo del talento de TODOS los jugadores de la cantera frente al tradicional “potenciamiento” solo de los de mayor impacto en el juego. De cómo llegar a ser competitivos, de la importancia de “ganar” o de la importancia del “camino para ganar”. El rival como compañero de viaje."

Esta temporada he visto un club que gestionó 18 chicas junior, quedándose con 12 de ellas para formar un solo equipo más competitivo en lugar de dos equipos (consecuencia: 6 chavalas fuera), a equipos de mini llevando al mínimo de jugadores para cumplir con las reglas (y hacer la rueda con 12, dejando a tres fuera de convocatoria posteriormente), a equipos presionando a toda pista en el último cuarto mientras vencían por más de cincuenta puntos en categoría preinfantil con la justificación de sus entrenadores de que tienen que mantener la mentalidad para cuando lleguen partidos difíciles, marcadores de 146 a 2, o a entrenador@s insultado a sus jugador@s. Todo eso lo he visto esta temporada y en clubes modestos, de los que no ganan campeonatos de España en cantera. Y lo que no habré visto u oído. También he visto mucho y muchas cosas muy positivas, a nivel de baloncesto y a nivel educativo. 

Tengo claro que no se pueden controlar ciertas cosas y que en ningún caso la federación y los gestores y profesores de los cursos son responsables de ello, pero también tengo claro que los cursos son un paso muy importante para muchos entrenadores, donde se ejerce influencia, e incluso me atravería a decir que tendencia. Creo que los cursos deberían incidir mucho más en la idea del camino hacia la competitividad. Se nos llena Twitter o Facebook con frases o ideas sobre lo que es un equipo, el camino, el proceso, la formación a las personas, los valores del deporte, etc., pero lo cierto es que los hechos no siguen a las palabras, por lo menos, como para mejorar a esta sociedad a través del deporte. No hay tantos entrenadores, directores deportivos o directivos coherentes con esta idea que considero muy importante. Debemos educar a nuestros futuros entrenadores, desde el nivel cero hasta el II, a que la competición es una consecuencia de la cooperación y el crecimiento de TODOS los jugadores. Y difundir esta idea a padres y jugadores desde los banquillos. 

La gran mayoría de los entrenadores de sus cursos la próxima temporada cogerán a su equipo cadete, o infantil, o mini, o senior Nacional, y además de enseñar cómo se pasa un bloqueo o cómo se enseña la disociación de pies con el bote, que es importante, además de enseñar a gestionar un banquillo, a liderar a un grupo de chavales, tendríamos que enseñarles cúal es el justo y correcto camino hacia la competitividad, y que no es otro que el talento de TODOS Y CADA UNO DE NUESTROS JUGADORES. Nuestros jugadores tienen que jugar. 

Estimado presidente de la federación, sería fantástico a que desde sus cursos se colaborase, si no se hace ya, de forma activa (charlas, asignaturas, etc.) a transmitir a los entrenadores el valor de la cooperación y el talento al servicio de la formación deportiva y personal de los jugadores y la enorme influencia que pueden tener en sus jugadores y padres a través del baloncesto. Transmitir la importancia de que TODOS son importantes y darles el espacio adecuado en la pista. Alejarnos de que juegue los "buenos" y en los partidos que vamos muy por encima jueguen los "no habituales". Explicar cómo queremos ser competitivos (algunas ideas las expresé en estos enlaces: Gestionar el talentoYo quiero ganar...Separar generaciones o mantener por año de nacimientopor qué abandonan el baloncesto.)

Transmitir la idea de que después de cada entreno, cada uno de sus jugadores o jugadoras, llegue a casa reventados de esfuerzo y digan a sus padres: “Prepárame la cena rápido, que me quiero poner a estudiar matemáticas”. Eso significaría que hemos conseguido entrenar como deberíamos hacerlo. Que hemos incidido positivamente en su motivación personal. Es un buen indicador del rendimiento del entrenador de cantera o equipos senior de Nacional o menores. 

La victoria o la derrota es una consecuencia y no está bajo nuestro control. Generar motivación en nuestros jugadores y hacerlos mejor técnica, táctica, colectiva y humanamente, SI. Y creo que esto hay que enseñarlo en los cursos si no se está haciendo ya. Enseñarles para qué sirve el baloncesto y la fuerza que tenemos para construir una sociedad mejor a través de nuestro deporte.  




martes, 25 de julio de 2017

Carta al director del Curso de Entrenador Superior de Baloncesto (CES). ¿Para qué sirve el baloncesto?

Estimado Director del Curso de Entrenador Superior (CES) de Baloncesto:

A finales de este mes termina el CES tras dos semanas largas de muchísima intensidad en alumnos y profesores.  Imagino que llegará entonces un periodo de evaluación del mismo desde el cuerpo directivo, profesores y alumnos (a través de comentarios o encuestas). 

Este año ha sido el de mayor afluencia, lo que es un indicador de la salud del curso. 

Sería interesante saber cuántos de esos entrenadores se dedicarán profesionalmente a ser entrenadores. Y refiero a profesional al  hecho de cuántos podrán cobrar lo suficiente para poder pagarse una casa digna, una alimentación sana y equilibrada y la posibilidad de invertir en la educación de sus hijos, caso de tenerlos.  

También "profesional" puede tener otra acepción, que seguro va implícita en la mayoría de los asistentes, el interés y la pasión por ser cada día mejor entrenador con independencia de tu remuneración. 

Me aventuraría a compartimentar a un entrenador en tres áreas: conocimiento (cuanto sabe), metodología (cómo transmite su conocimiento) y liderazgo (cómo gestiona a su cuerpo técnico y jugadores). 

Y ordenaría a los entrenadores en tres grandes grupos, según la realidad actual, los que entrenan en la élite: LF1, LEB Oro y ACB, los que entrenan en un grupo intermedio semiprofesional: LF2, LEB Plata y EBA y los que entrenan en cantera o seniors de la categoría Nacional o menores. 

Ahora me haría una pregunta de porcentajes. ¿Cuántos entrenadores de los que han asistido al curso irán a cada grupo? Desconozco la respuesta, pero me inclinaría que la mayoría irá al tercer grupo, al de cantera y seniors menores. 

Probablemente, estos entrenadores del tercer grupo sean los responsables de transmitir el baloncesto al mayor número de jugadores de los tres grupos, ya que la élite o el grupo semiprofesional contienen al menor número de jugadores comparado con seniors menores o cantera. 

Y esto me lleva a pensar en el tremendo impacto que tienen estos entrenadores en un baloncesto que no va a llegar a las canchas profesionales o semiprofesionales, y que se quedará como un baloncesto complementario al desarrollo de la persona. 

Desconozco el formato actual del curso y las asignaturas que se imparten. Estoy convencido que se trabajan las tres áreas: conocimiento, metodología y liderazgo. Me imagino que se hablará mucho de baloncesto, técnica, táctica, etc., que irán grandes entrenadores, profesionales excelentes con últimas ideas, tendecias, etc.

Teniendo en cuenta que la gran mayoría de entrenadores se dedicarán a entrenar a equipos del tercer grupo antes mencionado (cantera o senior de Nacional hacia abajo), considero que el curso debería que hacer hincapié en  la siguiente idea, si no se está haciendo ya: 

"El camino para competir. La de la cooperación frente a la competición. La victoria/derrota frente al proceso. El desarrollo del talento de TODOS los jugadores de la cantera frente al tradicional “potenciamiento” solo de los de mayor impacto en el juego. De cómo llegar a ser competitivos, de la importancia de “ganar” o de la importancia del “camino para ganar”."

Esta temporada he visto como gestionan 18 chicas de un club para quedarse con un solo equipo más competitivo en lugar de dos, a equipos de mini llevando al mínimo de jugadores para cumplir con las reglas (y hacer la rueda con 12, dejando a tres fuera de convocatoria posteriormente), a equipos presionando a toda pista en el último cuarto mientras vencían por más de cincuenta puntos en categoría preinfantil con la justificación de sus entrenadores de que tienen que mantener la mentalidad para cuando lleguen partidos difíciles, marcadores de 146 a 2, o a entrenador@s insultado a sus jugador@s. Todo eso lo he visto esta temporada y en clubes modestos, de los que no ganan campeonatos de España en cantera. Y lo que no habré visto u oído. También he visto mucho y muchas cosas muy positivas, a nivel de baloncesto y a nivel educativo. 

Tengo claro que no se pueden controlar ciertas cosas y que en ningún caso la FEB o el CES es responsable de ello, pero también tengo claro que el CES es un paso fantástico para muchos entrenadores, que ejerce influencia, e incluso me atravería a decir que tendencia o doctrina. Creo que el CES debería incidir mucho más en la idea del camino hacia la competitividad. Se nos llena Twitter o Facebook con frases o ideas sobre lo que es un equipo, el camino, el proceso, la formación a las personas, los valores del deporte, etc., pero lo cierto es que los hechos no siguen a las palabras, por lo menos, como para mejorar a esta sociedad a través del deporte. No hay tantos entrenadores, directores deportivos o directivos coherentes con esta idea que considero muy importante. Debemos educar a nuestros futuros entrenadores, desde el nivel cero hasta el Superior, a que la competición es una consecuencia de la cooperación y el crecimiento de TODOS los jugadores. Y difundir esta idea a padres y jugadores desde los banquillos. 

La gran mayoría de los entrenadores de su curso la próxima temporada cogerán a su equipo cadete, o infantil, o mini, o senior Nacional, y además de enseñar cómo se pasa un bloqueo o cómo se enseña la disociación de pies con el bote, que es importante, además de enseñar a gestionar un banquillo, a liderar a un grupo de chavales, tendríamos que enseñarles cúal es el justo y correcto camino hacia la competitividad, y que no es otro que el talento de TODOS Y CADA UNO DE NUESTROS JUGADORES. Nuestros jugadores tienen que jugar. 

Estimado director del CES, sería fantástico a que desde esa plataforma se colaborase, si no se hace ya, de forma activa (charlas, asignaturas, etc.) a transmitir a los entrenadores el valor de la cooperación y el talento al servicio de la formación deportiva y personal de los jugadores y la enorme influencia que pueden tener en sus jugadores y padres a través del baloncesto. Transmitir la importancia de que TODOS son importantes y darles el espacio adecuado en la pista. Alejarnos de que juegue los "buenos" y en los partidos que vamos muy por encima jueguen los "no habituales". Explicar cómo queremos ser competitivos (algunas ideas expresé en este enlace: Yo quiero ganar...)

Transmitir la idea de que después de cada entreno, cada uno de sus jugadores o jugadoras, llegue a casa reventados de esfuerzo y digan a sus padres: “Prepárame la cena rápido, que me quiero poner a estudiar matemáticas”. Eso significaría que hemos conseguido entrenar como deberíamos hacerlo. Que hemos incidido positivamente en su motivación personal. Es un buen indicador del rendimiento del entrenador de cantera o equipos senior de Nacional o menores. 

La victoria o la derrota es una consecuencia y no está bajo nuestro control. Generar motivación en nuestros jugadores y hacerlos mejor técnica, táctica, colectiva y humanamente, SI. Y creo que esto hay que enseñarlo en el curso CES si no se está haciendo ya. Enseñarles para qué sirve el baloncesto. 

lunes, 10 de julio de 2017

Formador, etiquetas, talento, valor del equipo. Una mezcla de ideas.

Varios tweets de @aeeminibasket sobre las etiquetas en los jugadores, la faceta integradora y formativa del entrenador o la calidad del equipo en función de la progresión de los menos talentosos me han traído a la cabeza un par de situaciones vividas esta temporada y unas ideas sobre las que reflexionar. 

Casi al final del curso, allá por abril, la coordinación del club me solicitó que ordenara a mis jugadores por nivel, de cara al año que viene, con la intención de separar generaciones y hacer dos equipos en la categoría junior agrupados por "niveles de juego". 

Por mi manera de entender a las personas y el baloncesto, no les entregué una lista, sino cuatro. No creo en los buenos y malos “absolutos”, ni que sea necesario separarlos por los que meten más puntos o los que menos. No estoy de acuerdo en separar generaciones cuando el fin que lo motiva es la de ser más competitivos y no se manifiesta dentro de la misión del club (es más, separar generaciones, para mi, es la muestra evidente del fracaso de los entrenadores). Aquí escribí sobre esto: 

Aunque de lo que quería charlar es sobre el talento de las personas, las etiquetas y la calidad del equipo, la integración y labor formativa del entrenador. 

Ordené a los jugadores en cuatro listas: madurez, carácter, “entrenabilidad” (palabra que no se contempla en el diccionario, pero que entendemos en este foro ) e impacto en el juego. 

Estas clasificaciones las hicimos a mitad de temporada los dos entrenadores de manera individual y obtuvimos las medias. Esas listas fueron las que entregué. 

¿Por qué las hicimos? Pues para que los de mayor nivel en un área influyeran en los de menor nivel, ya que no dudamos que existen niveles. Que adquiriesen la responsabilidad de influir positivamente en sus compañeros. Los más dotados en entrenabilidad a la hora de agruparlos por parejas, se ponían con los que menos, e influían para que mejorasen en ese aspecto. 

Vayámonos a las matemáticas. Pensemos que se pudiera medir el talento de los jugadores y la escala fuera del 0 al 10. 

Tienes 12 jugadores. El máximo valor de tu equipo es de 120.

Mezclemos el talento y las matemáticas. Pasan dos cosas, principalmente. La primera y fundamental es que el entrenador tiene que creer que todos tienen talento, y no solo los que más puntos meten. No es tarea fácil. No veo a demasiados con esta mentalidad. 
La segunda es que no todos tienen el mismo talento ni está desarrollado al mismo nivel. Se llama etapas madurativas. Por ejemplo, Ricky Rubio destacó en la élite a los 14 años y Sergio Llull por encima de los 20. De ese modo, el máximo talento de un jugador de tu equipo "valdrá" 9 y otro 4 en esa temporada (luego podrá evolucionar). 
¿Cómo aporta el entrenador al desarrollo del talento? De muchas maneras, pero una de ellas es dando espacio en el partido a que desarrolle su talento. Es decir, que jueguen, y que jueguen en todas las situaciones, con marcador a favor, en contra, en minutos finales complicados, etc.; a mi personalmente no me sirve eso de que los "mejores" juegan los minutos importantes y cuando me enfrento a un rival que es muy inferior en juego, dejo que jueguen "los menos habituales". Me parece engañar a los jugadores. 

Si no das opciones al desarrollo del talento de TODOS, conseguirás que el de 9 alcance el 9, pero el de 4 se te quedará en 2. 

En un equipo de 12, la proporción de "buenos", "medios" y "malos" que tradicionalmente hacen la mayoría de los entrenadores, se va a 3 buenos, 5 medios y 4 malos. 
Si ordenamos el máximo talento a alcanzar por cada "estrato", tenemos, más o menos:
Buenos=9
Medios=6
Malos=3.

Si sólo desarrollas a los buenos, y te apoyas en los medios, sucederá que desarrollarás a cada uno hasta los siguientes niveles y tendrás el valor total por estratos:
Tres buenos de valor 9, 27 puntos. 
Cinco medios de valor 4 (pues no los has desarrollado al máximo), 20 puntos. 
Cuatro malos de valor 1 (tampoco los has desarrollado al máximo), 4 puntos.
Total valor del equipo, 51.

Si trabajas con todos, les das espacio y alcanzan su máximo, tendrás:
Buenos=9x3=27
Medios=6x5=30
Malos=3x4=12
Total valor del equipo, 69. 

Evidentemente, si consigues llevar al máximo a cada uno de tus jugadores, tu equipo tendrá más valor. Serás más competitivo y tendrás más oportunidades de vencer. 

Además, si tienes en cuenta que todos tus jugadores estarán motivados y comprometidos, porque les has llevado al máximo de sus posibilidades, habrás generado una sinergia entre ellos y la actitud del equipo, que multiplica su valor, le hará más fuerte frente a los otros equipos. 

Pero con los chavales mirando en el banquillo cómo se desarrolla el talento de los buenos, no creo que vayas a conseguir todo esto. Y regalándole los minutos poco importantes con habitualidad, tampoco. 

Y claro. Necesitas tiempo. 

Y espacio para gestionar el fallo. Porque al principio, y durante tiempo, fallarán. Y generarán cosas negativas en el partido. Pérdidas tuyas frente a posibilidades de canasta del rival. De esto va el talento. Y la faceta formativa e integradora. Y las etiquetas. Y la calidad de un equipo. De esto va el tema de jugadores menos talentosos. Entre otras cosas. 




domingo, 9 de julio de 2017

Metodología de partido. Dar confianza a tus jugadoras.

Él confiaba plenamente en mi. Sabía que todavía no estaba a la altura de las demás, pero me repetía que si no jugaba, nunca podría alcanzarlas. El entrenador llevaba razón. Pero me da tanta vergüenza salir y hacerlo mal. 

El rival pidió tiempo muerto. Ibamos tres abajo y Marta daba muestras de cansancio. El entrenador me miró. Quedaban seis minutos para terminar el cuarto. Patricia, por Marta. 

Dió tiempo a recuperar el aliento a las que acaban de entrar en el banquillo y lanzó una pregunta: “¿dónde creéis que nos están haciendo daño?…..”. “No estamos bajando todo lo rápido al balance defensivo y hemos regalado tres contraataques fáciles”, dijo Lucía. “Cierto chicas, Lucía lleva razón. Acordaros de que lo que hemos entrenado: el contraataque se para trabajando el rebote ofensivo y parando el balón lo más lejos de nuestro aro”. 

Sonó la bocina. Mis compañeras se levantaron y las que se quedaban en el banquillo me miraron sonriendo y dándome ánimos. Sabían que estaba histérica.  El entrenador me llamó mientras avanzaba hacia la pista y me dijo: “Vamos Patri, disfruta, verás que lo vas a hacer muy bien”. 

El primer balón que me llegó lo sorteé y cayó en manos de una rival. No supe que hacer con él. Se me paralizó el corazón. Sólo quería quitármelo de encima. 
El siguiente ataque, al recibir, pues era la mejor situada, hice pasos de salida. Mis compañeras me animaban, pero yo quería que me tragase la tierra. 

Cambio. Era para mi. Dos minutos en la pista. Dos balones perdidos, me quitaron un rebote y la mía anoto en mi cara. Desastre total. Y mi madre, aplaudiendo…..

Ahí iba yo a refugiarme en la pasividad del banquillo. Mi sitio. El entrenador me dijo que me quedara de pie, a su lado. Dió un par de indicaciones a mis compañeras en pista y me preguntó: 
- “¿Qué tal Patri, cómo te has visto?
- “Mal, muy mal”, contesté. 
- “¿Por qué mal?”, me volvió a preguntar, sin prestar atención al juego y centrándose en mi. 
- “Pues porque he hecho pasos, he dado un mal pase, en fin, un desastre”. 
- "¿Y por qué lo has hecho tan mal?"
- "Pues porque estaba histérica y no sabía que hacer con la pelota." 
- "Ok, esto no es nada diferente a un entrenamiento. Y ahí lo has hecho algunas veces bien, y otras mal. Tienes que estar atenta. Con el balón puedes hacer tres cosas, pasarla, tirar a canasta o botar. Y pasarla, habitualmente a una compañera tuya, es más recomendable”. Me hizo reír y eso me relajó bastante. Respiré. 

Y a continuación, con calma y serenidad continúo hablándome: "Cuando te llegue el balón, presta atención a tus compañeras en el lado contrario, se bloquearán, y una, previsiblemente, se quedará sola. Entonces,   se la pasas a ella. Sino, ataca con bote el aro. Eres rápida y probablemente te vayas de tu defensora. ¿Claro?. Primero atenta al lado contrario a ver que pasa y sino, ataca el aro, botando antes de lanzar el pie de pivote. Dos cosas. Confio en ti. Ya lo has hecho en los entrenamientos, así que seguro que lo haces aquí.". 

Iba a irme al banquillo cuando me dijo que pidiera cambio. Había pactado mi cambio con Silvia, para charlar conmigo y que ella volviera al banquillo. Cuando cambié, Silvia me miraba sonriente. Había estado solo un minuto y medio en pista y volvía al banquillo, solo para que yo me tranquilizara y volviera a intentarlo. Ya solo por este detalle y su sonrisa debía prestar atención al entrenador. 


En el primer ataque del equipo participé sin tocar el balón, pero en el siguiente, me llegó el balón. Me puse nerviosa, pero recordé: “primero lado contrario, y sino, atacar el aro”. Miré al lado contrario y ninguna de mis compañeras se zafó de sus defensoras así que me lancé hacia el aro con un bote duro. Me quité de encima a mi defensora por velocidad y al encontrarme sola tiré a canasta. El balón tocó el aro, pero no entró. El rebote lo cogió Ana y metió canasta para nuestro equipo. El banquillo aplaudió todo el ataque. Y el entrenador me aplaudía con una sonrisa de satisfacción por mis acciones. 

Bajé feliz a defender. 

martes, 27 de junio de 2017

El aburrimiento de presionar a toda la pista 40 minutos para ganar el partido.

Hoy he marcado un tweet interesante de la cuenta @puertatras que decía lo siguiente:


Me ha gustado su reflexión coherente, si valoramos lo que hace el rival y nosotros hacemos lo contrario, ¿por qué no se cuestiona al entrenador y su forma de gestionar al equipo?

Recuerdo hace unos meses cuando justo antes de mi partido había otro. Llegué a la cancha con el inicio del último cuarto. Categoría pre infantil. El equipo de mi club, presionando a toda la pista hasta terminar el partido. Me acerqué al acta y miré el marcador al descanso: 66-26 a favor del equipo de mi club. 

No dije nada. Al termino del partido y antes de empezar el mío, los dos entrenadores del equipo de mi club (principal y ayudante) me preguntaron: "Con el resultado que llevábamos a mitad de partido, ¿hubieras presionado a toda la pista la segunda parte del partido?"

Les respondí que mi objetivo es desarrollar el talento de los doce jugadores de mi equipo, y que si eso implica presionar a toda la pista los cuarenta minutos, lo haría. Y si no, no. 

Ellos empezaron con la retahíla de argumentos básicos y habituales: "es que si ponemos a los más flojos, no saben presionar y además no tienen la forma física suficiente"; "es que si el equipo no presiona, no podremos coger ritmo de presión y cuando lleguen partidos complicados no lo haremos"...

En fin, me parecen argumentos muy ridículos. Me aburre escuchar estos argumentos, pues en el banquillo ningún jugador progresa o mejora y si eres buen entrenador, sabrán utilizar el recurso de la presión cuando sea necesario. Creo que se preocupan de ellos, no de los jugadores. Sólo se preocupan de ganar. No son entrenadores preocupados por la formación de sus jugadores. No son formadores, son sólo entrenadores. 

Me aburren los entrenadores no formadores. Me aburre su ceguera por no aprovechar tantas posibilidades en sus manos y que se reduzcan al simple objetivo de ganar al rival.