viernes, 22 de septiembre de 2017

¿Hubiera ganado Eslovenia con Doncic disponible en los minutos finales?. Las etapas de los deportistas.

¿Qué hubiera pasado si Doncic no se hubiera torcido el tobillo a unos 14 minutos del termino de la final del Eurobasket 2017?

Que evidentemente hubiera jugado la mayoría de todos esos minutos, más aún teniendo en cuenta que el jugador franquicia nº1, Goran Dragic, terminó con todo el combustible disponible y se tuvo que sentar en el banco, para ver cómo se la jugaban sus compañeros. 

Juguemos a suposiciones. Doncic no se lesiona y está disponible para el entrenador. 

¿Tendencia del entrenador durante todo el campeonato? Doncic hasta ese momento tuvo vía libre en todos los partidos. 

Consecuencia: Y esto es mi opinión personal: que Doncic hubiera recogido el guante dejado por Dragic como jugador franquicia. 

Mi vaticinio: Que Eslovenia hubiera perdido la final. 

Doncic hubiera asumido personalmente que él era la clave para sacar adelante a su equipo, a su país. A eso se había jugado durante todo el torneo con su figura, entrenador, aficionados y entorno personal. Y no está preparado para ello. Hubiera abusado del balón más de lo debido, con la buena intención de dar lo mejor de sí para su equipo y país. No hubiera habido espacio para los que en la realidad dieron un paso al frente. 

Pero creo que Doncic no es todavía un jugador franquicia. No tiene el carácter suficiente para eso. Solo hay que haberle visto cómo ha gestionado la frustración durante momentos de la temporada pasada con el R. Madrid. O cómo ha seleccionado el tiro en el campeonato, más allá de sus porcentajes mejores o peores. Es innegable que puede llegar a ser estratosférico haciendo lo que hace con la edad que tiene. También Ricky Rubio bailó a los americanos en el 2008 en Beijing en los Juegos Olímpicos con 18 años.....

A lo que voy. No digo que no haya que saltarse etapas, sino que hay que ser consciente de dónde se está, con quien se está, quien te acompaña en el viaje y los pasos siguientes y preguntarse cuidadosamente si el deportista está o no preparado, y reflexionar sobre las respuestas y opciones. 

Desde aquí alabo a la gestión que se ha hecho en el R. Madrid de este jugador, especialmente en las dos últimas temporadas jugando con el primer equipo. Han sabido medir cada paso que ha ido dando, especialmente en la gestión de minutos en el primer equipo. 

Tiene 18 años, es muy bueno, puede llegar a ser muy bueno, pero hay que tener mucho cuidado en las etapas que tiene por delante y si le merece, a largo plazo, saltarse alguna de ellas o no. Y esto no está ya en manos del R. Madrid, que creo lo va a disfrutar máximo una temporada más.  Está en manos de su entorno más cercano. 

En Estados Unidos, la temporada que viene, ¿de qué va a jugar? ¿Podrá contra los bases más bajos y explosivos que él?¿Tiene como arma principal el tiro para jugársela allí con los escoltas de la liga?¿Es un tres que puede destacar en ambos lados de la cancha? ¿Es un jugador que será capaz de ser un "1" de los de "el balón el mío"?¿o un "1" distribuidor y anotador cuando se le necesite? No hablo ya de las posiciones tradicionales del baloncesto, sino incluso de roles nuevos del baloncesto moderno. 

¿Si se salta etapas estará en condiciones de poder disputar contra los grandes de la liga?

Es innegable que tiene talento y potencial para jugar en la NBA. Lo que no sabemos es si la gestión que hagan con él le permitirá ser un Rudy Fernandez de la NBA o un Pau Gasol, o incluso un Dirk Nowitzki. 

Y ahora pregúntate, como entrenador o Director Técnico o deportivo de tu club, ¿debe saltarse ese cadete tan bueno una etapa determinada en su periodo deportivo?¿tenemos que subir a las chicas a categorías superiores? ¿deben jugar junior en categoría senior? 

La respuesta no es ni sí ni no. Sencillamente que se deberían hacer muchas preguntas y reflexionar para tomar la decisión de saltarnos determinados pasos. 


miércoles, 20 de septiembre de 2017

¡7ª Liga Supermanager Aprendebaloncesto!

¡Hola amigos!

Os recordamos que, como todos los años, creamos la Liga Supermanager, en este caso la liga de la temporada 2017/2018. ¡7ª edición! ¡Plazo hasta el 29 de septiembre, antes del primer partido!, pero no apuréis.




- Una vez hecho el equipo, debéis inscribirlo en nuestra liga:

Liga: Aprendebaloncesto
Contraseña: ilovethisgame

Las reglas son sencillas:

- Ficha a 11 jugadores de la ACB con los 6,5 millones de presupuesto que dispones por equipo y compite por la clasificación general y por la liga de Aprendebaloncesto!

-Si tienes un equipo, no dudes en inscribirlo y, si no conoces el supermanager te animamos a participar y hacerte uno, es muy divertido y adictivo. Es totalmente gratuito y te conviertes en manager y entrenador de un equipo de la ACB creado por ti. Los jugadores suben o bajan de cotización según su valoración real de cada jornada. Puedes Fichar a Felipe, a Tomic, a Heurtel, Jaime Fernández ¡a todos los jugadores de la ACB! 

- Web de inscripción: http://supermanager.acb.com/

Además, la ACB ofrece una aplicación para poder jugar desde dispositivos móviles

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.acb.supermanager

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.acb.supermanager
 

Reglas aprendebaloncesto

Máximo dos equipos por usuario (de inscribir más, los borraremos al azar hasta dejar solo dos).

El ganador anual recibirá un premio de nuestra parte, en años anteriores fue un libro y este año tenemos que encontrar algo también apropiado, un libro, un dvd, un balón, etc., está por decidir, en cualquier caso, confiamos en que sea de vuestro agrado

- Algunos de los regalos que ya hemos repartido son los siguientes, este año no lo sabemos pero ¡os gustará!







¡Ánimo y suerte!

martes, 19 de septiembre de 2017

Eslovenia. Un par de datos y unas reflexiones sobre el talento.

República de Eslovenia. País soberano. Su moneda es el Euro.

Situada en el mapa en Europa está aquí:




Número de habitantes: Unos dos millones. 
Altura media hombres: 180 cm. 
Altura media mujeres: 168 cm. 

Tienen un entrenador de la selección de baloncesto que no grita (y es Serbio), observa, analiza y toma decisiones sin aspavientos. 

Dejó sentado a su mejor jugador (a la postre MVP del torneo) en la final del Eurobasket del 2107. Ese jugador es Goran Dragic, que juega en los Miami Heats promediando 20 puntos - 5 asistencias de media la última temporada. En la final llevaba 35 puntos, y a falta de varios minutos se le acabó la gasolina. Sus dos últimos tiros, no tocaron aro. Y su entrenador le sentó. Y se jugó el partido sin él. Aproximadamente, los últimos cuatro minutos. Su otro jugador "franquicia" llevaba 15 minutos lesionado sin jugar. 

Y los "secundarios" / "los menos habituales" / "la segunda unidad", etc., sacaron el partido adelante (lo que valió un oro europeo). Los jugadores con menos impacto. Los que meten menos canastas. 

¿Seguimos pensando que sólo tienen talento unos pocos? ¿Seguimos apostando sólo por "buenos"? ¿Seguimos pensando en seleccionar y tras la selección seguir siendo selectivos?

¿O por el contrario deberíamos trabajar al máximo con todos dándoles minutos por igual durante sus etapas de cantera? Después, llegarán más arriba los que más talento tengan, pero nuestro nivel medio será mayor, lo que hará que los más talentosos, lo sean más. Y por lo tanto, seremos mucho más competitivos.

Eslovenia tiene 2 millones de habitantes. La provincia de Valencia, 2.54 millones de habitantes. ¿Podría ser Valencia campeona de Europa con jugadores exclusivamente valencianos?¿Lo podría ser Madrid que triplica a la población de Eslovenia?

¿Dónde estamos fallando?¿No tenemos cantidad?¿No hay calidad? Desde luego, cantidad y calidad, tenemos. Es un hecho. 

Quizás deberíamos revisar cómo gestionamos el talento en nuestro baloncesto, a nivel de mi equipo, a nivel de mi club, a nivel de mi federación y a nivel de mi país. Y también, cómo entrenamos los entrenadores. 






sábado, 16 de septiembre de 2017

A toro pasado. España - Eslovenia. Eurobasket 2017.

A toro pasado. Expresión que habitualmente ponemos en práctica. 

En el deporte, y particularmente en el baloncesto, somos muy dados al comentario posterior. A la puesta en la mesa de soluciones una vez visto el entorno, lo propuesto y las consecuencias. 

¿Quisieron ganar los jugadores de la selección española la semifinal contra Eslovenia? Evidentemente, si. 

¿Estuvieron trabajando como locos el cuerpo técnico desde que terminó el partido de Alemania en las semifinales una vez conocido el rival para las semis? Evidentemente, si. 

¿Trató de hacer el entrenador español todo lo posible para llevar a su equipo a la victoria? Evidentemente, si. 

Lo que sucede es que, aunque los comentarios y las críticas se hagan en tiempo real y no a posteriori, hay un factor que habitualmente no tenemos en cuenta:  ninguno sufrimos las consecuencias de las acciones de los cuerpos técnicos en el partido. 

El simple hecho de sufrir las consecuencias de unas acciones, hacen que esas acciones estén sometidas a un factor diferencial. Algunos le pueden llamar a este factor,  presión. 

¿Podía haber jugado con un interior sólo? Si, claro. 
¿Podía haberse dado cuenta que con dos grandes, y uno de ellos de 37 años,  nuestro balance era más lento y nos hacían daño ahí?
¿Podía haberse dado cuenta de que reforzar nuestra defensa con Sastre y San Emeterio en el tercer cuarto nos limitaba ofensivamente? También. 
¿Percibió que el bloqueo directo hacía que pusieran la bola en el centro de la zona y eso nos machacaba? Probablemente si. 
¿Podríamos haber defendido el bloqueo con cambios o a través de un tercero? Quizás. 

Quizás todas estas variantes las tenía el cuerpo técnico en la cabeza. La diferencia entre que ellos lo vieran y nosotros, espectadores externos, también lo viéramos, es que sus decisiones repercutían directamente en ellos, y en sus jugadores, a los que el cuerpo técnico lidera. Y este es el factor diferencial. Que ellos estaban en la banda, viendo y analizando lo que sucedía con la información en tiempo real y toda la información analizada previamente en el partido. Y que el resultado de sus decisiones, las consecuencias, las pagaba el equipo entero y esto siempre condiciona aunque seas el mismísimo Steve Kerr. 

Y el banquillo contrario igual. Hacía lo mismo. 

No le doy ni le quito al cuerpo técnico de la selección. Simplemente, aplaudo su labor, esfuerzo y generosidad. 

Es cierto que teóricamente esta selección debía pelear por el oro. Pero habitualmente no se gana. Lo normal es perder, incluso para nuestra laureada selección (imagínate para nuestros equipos de chavales jóvenes....). 

Lo importante es tener la voluntad de aprender de todas las experiencias. Que te enriquezcan. Tener la humildad de escuchar a otros que no soportan ese factor del que hablábamos antes y que te pueden dar una visión distinta que te sea útil de cara al futuro. 

Contra Rusia, se puede ganar o no. Veremos cómo juegan los jugadores y cómo utilizan los cuerpos técnicos los recursos disponibles, maximizándolos y reduciendo los puntos fuertes del rival. Es lo interesante del deporte, su incertidumbre previa. 

Piensa cuál es tu conducta cuando pagas tú directamente las consecuencias de tus actos y cuándo no. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Viajes de fin de curso, alcohol, macrobotellones y mi labor de entrenador de baloncesto.

Pues acaba de empezar el instituto para una gran mayoría de chicas y chicos que afrontan su último año, segundo de bachiller, antes de dar el siguiente paso en su etapa académica. 

Primer día después del verano. Muchos de ellos se vuelven a ver las caras tras unos tres meses de vacaciones sin coincidir. Saludos, sonrisas, horarios nuevos, alguna que otra cara nueva, profesores, asignaturas, etc. 

Nada nuevo a lo que podría ser el primer día de instituto de un chaval hace 30, 40 o 50 años. Pongamos una diferencia respecto a entonces. El grupo de whatsupp. 

El grupo de whatsupp se reactiva después de un periodo menos activo comparado con la época académica de septiembre a junio. 

Y cuál ha sido mi sorpresa que en un grupo de alumnos de segundo de bachiller, el primer día de clase, bueno, ni el primer día, el día de la presentación del curso, donde los alumnos tienen que ir a la una de la tarde, mirar las listas, ir a clase, charlar con los compis y poner cara a sus profesores, pues en ese día, cae en el grupo de whatsupp  de una clase de segundo de bachiller un mensaje de una empresa que anuncia ¡¡¡VIAJES DE FIN DE CURSO A MALLORCA !!!

Evidentemente, me quedé perplejo. No tengo nada en contra de Mallorca, ni de los viajes de fin de curso, lo interesante es lo que ofrecía, entre otras cosas, lo siguiente:

  • El mejor viaje de tu vida. 
  • Si vas en barco, experiencia increíble con FIESTÓN A  BORDO CASI ININTERRUMPIDO. 
  • Hotel en zona Arenal, MACROBOTELLONES EN LA PLAYA, FIESTA MUCHA FIESTA. 
  • Hotel en zona DISCOTEQUERA.
  • Un Staff imaginativo que organizará torneos deportivos, POOL PARTY´S y un montón de sorpresas más.
  • Contrátalo con nosotros y os enviamos un comercial a vuestro instituto. 
  • BONOS DISCOTECA al llegar a la isla.

Todo esto el primer día de clase. 

Me reservo la opinión de este tipo de empresas y lo que fomentan. 

Lo que tengo claro es que el baloncesto, y cualquier otro deporte, es, como dice Angel Sanz, “un arma de construcción masiva”. De construcción. 

Hace mucho tiempo que dejé de creer en la motivación del “si/entonces” para determinadas tareas. Desde luego, nunca para los estudios: “Si apruebas todo, ENTONCES tienes un viaje de fin de curso a Mallorca con tus amigos”. 

La lectura de esa información llevó a mi cabeza a la importancia de cómo entrenamos a equipos de chicos y chicas de edades a partir de los 14 años. Es una etapa donde sobre todo hay que dar espacio al error, a la toma de decisiones de las jugadoras, a la capacidad de observación y percepción para ejecutar en función de lo que ven en el juego. Espacio y tiempo para que comprendan el juego. Que sean conscientes de que es un deporte de “interactuación”, donde se relacionan con sus compañeras, rival, árbitros y público. Y que se relacionen con respeto. Y trabajar la humildad. Y fomentar el crecimiento del equipo partiendo de unas sanas relaciones personales entre ellas. 

Tenemos que olvidarnos de la exigencia impuesta, de la dirección guiada, de las advertencias tipo “si no vienes a entrenar un día no juegas/lo tienes que recuperar…”, de buscar la victoria con la participación de los de mayor impacto en el juego, de los gritos o las pizarras estampadas contra el suelo, de los descansos de los partidos en el vestuario acusándolas del marcador en contra, de los aspavientos en la banda por los erroes en la pista, etc. 

Por supuesto que hay que exigir, demandar esfuerzo e intensidad en cada acción de cada entreno. La clave está en el CÓMO. La metodología que utilizas. 

El baloncesto puede ser una herramienta brutal para que nuestros chavales sean capaces de observar, comprender y tomar decisiones y saber si se están aprovechando de ellos aquellos que el primer día de instituto les venden un viaje a Mallorca a final de curso orientado a la fiesta y el alcohol. 


Pero los entrenadores tenemos que entender para qué juegan al baloncesto la mayoría de nuestros adolescentes. No perdamos el norte, aparquemos nuestro ego y preguntémonos ahora que empieza la temporada: ¿qué aprenderé este año de mi equipo?¿estaré a la altura de ellos? ¿cómo puedo utilizar el baloncesto para que sean excelentes personas?