martes, 10 de diciembre de 2019

1h 45 m de entrenamiento de tiro

Entrenamiento específico de tiro.

Conceptos a trabajar:
  1. Equilibrio de pies. 
  2. Agarre del balón.
  3. El balón no baja.
  4. Los brazos no paran.
  5. La flexión y la extensión. El gesto fluido y eliminar lo que sobra. 
  6. El tiro parabólico. 
  7. La mano que mira y la que acompaña. 

Metodología:

Ejercicios individuales, donde la canasta convertida es un punto. 
Ejercicios colectivos, donde el equipo ganador se suma cinco puntos cada jugadora. 

Las jugadoras según van metiendo en cada tiro, van acumulando los puntos. 

Para el equilibrio de pies:

Autopase en diferentes direcciones (hacia delante, detrás, lateral, oblicuo, etc.). 
De aro en aro y llegar parando en dos tiempos hacia delante (cruzando el balón). 
De aro en aro y retroceder hacia atrás con cambio entre las piernas. 
De aro en aro y al pisar la zona, jugar lateral. 
En un minuto, escoger dos puntos y sus simétricos y darles un valor de un punto y dos puntos. La que tira coge su propio rebote y elige desde dónde de esos puntos tirar. 

Para el agarre del balón:

Cualquier ejercicio de tiro donde haya pase. Puse pasadoras en cabecera y tiradoras saliendo de fondo. Agarrar con mano de acompañamiento y llevarla a la de tiro. 

El balón no baja:

Cogí a dos jugadoras que tiraran, una desde muy arriba y otra bajando el balón mucho. En el momento de la flexión, el balón no baja, solo sube. 

Ejercicio por parejas. Una pasa y la otra tira 5 veces y cambio. 

Los brazos no paran:

A partir de aquí, empezamos a tirar pisando la línea de tres puntos. hasta entonces, se tiraba a unos cinco metros.  

Desde el momento en el que las piernas se flexionan y luego extienden, los brazos no paran en su gesto. 

Dos grupos, gana el que meta cada jugadora dos tiros (se puede poner otro reto). 


La flexión y la extensión. El gesto fluido y eliminar lo que sobra:

Hay que coordinar y ser consciente del movimiento conjunto de la flexión de las extremidades inferiores con las superiores, al tiempo que el balón no baja y los brazos no paran. Fluidez del gesto que ayuda a eliminar los gestos que sobran (tirar de hombro, movimiento de cabeza, etc.)

Cualquier ejercicio colectivo. 

El tiro parabólico

De nuevo, las dos jugadoras con el arco más plano y el más "arqueado" sirvieron de ejemplo. Ellas no sabían qué se iba a evaluar. Efectúan un tiro y las demás lo analizan. 

El tiro, más o menos, tiene que alcanzar su punto álgido en los 2/3 de su recorrido, que suele coincidir, aproximadamente, con la parte alta del tablero. 

Ejercicio por parejas (poner a las que van cerca en el resultado global), donde efectúan 5 tiros y desde cada posición los tiros tienen un valor diferente. Gana la que más puntos consiga. 

La mano que mira y la que acompaña

Trabajo de no girar la mano de lanzamiento y que mire hacia el aro, y que la otra se mantenga con cierta rigidez para evitar desplazamientos angulares indeseados. 

Como estamos al final, es bueno que las que van cerca en el resultado jueguen unas contra otras. 






lunes, 24 de junio de 2019

¿Es peligroso adaptarse al rival cada fin de semana?

¿No crees que es peligroso tener que adaptarse cada semana a un rival?

A medida que avanza la temporada o los torneos que juegas, te vas encontrando a rivales de tu nivel o mayores. Eso es lo interesante para mi como entrenador, porque me ayuda con mi objetivo: “mejorar al jugador”. 

Cuando tienes enfrente un nivel de oposición elevado te tienes que exigir para superarte. Estímulo y adaptación, que hará crecer al jugador. Hacer lo que sabes hacer con un oponente que te podrá en verdaderas dificultades para que tengas éxito. 

Y mientras, día tras día, semana a semana, tú vas entrenando para que tus jugadores alcancen su máximo nivel. 

No se trata de adaptarse cada semana. Sino ser eficiente en el aprendizaje y tratar de, dentro del respeto a la singularidad de cada uno, dotarle a los jugadores de aptitudes y actitudes adecuadas para su formación integral. 

Y si consigo que mi número de herramientas sea alto, podré utilizar unas u otras en función del rival. 

También el entrenador tiene que tratar que los jugadores lleven a cabo el plan de partido. Y a medida que transcurre, evaluar si los jugadores lo están llevando a cabo, si es suficiente para vencer al rival, y si no lo es, qué más puedo aportar a los jugadores. 
Si no lo están llevando a cabo el plan de partido, habrá que observar si es por mérito del rival o demérito nuestro, o quizás una combinación de ambos. 


De ahí que creo que es tan importante observar en la competición. Nos es adaptarse al rival, sino tratar de hacer lo que quieres hacer con la oposición que te proponga el oponente. Puede que tus jugadores tengan las herramientas para superar al rival, pero no sepan cómo utilizarlas. Observar el juego te ayudará a orientar a tus jugadores. 

lunes, 3 de junio de 2019

Esos padres (que no madres).....

Desde el banquillo percibo una frustración permanente en los padres, y digo bien, los padres, cuando su equipo en el resultado parcial del encuentro va perdiendo. 
Hablo de los padres, hombres y no mujeres, del equipo rival. Los padres y madres de mi equipo son un gran ejemplo, no para el deporte, sino para sus hijos de doce años. Y además de disfrutar del juego de sus hijos, también disfrutan con la victoria, cuando nos toca. Cuando perdemos, aplauden el esfuerzo de los nuestros y al oponente por haber sido superiores a nosotros. Si fuera de otra manera, también lo expresaría. 

Por el contrario enfrente veo, habitualmente, personas desesperadas con quejas constantes al árbitro: “pasos, zona, esos brazos, están haciendo falta constantemente, etc.” Parece que los chicos de mi equipo no hacen nada bien. Si anotamos es porque el árbitro nos ha concedido alguna ilegalidad. Si no nos anotan, algo fuera de las normas hemos hecho. 

Está claro que alguna vez llevarán razón. Pero digo yo, que de 48 minutos que dura un partido de mini, alguna canasta habremos hecho dentro de la legalidad. 

Me pregunto qué les llevará a esos señores (que no señoras) a desesperarse. Ya no es el hecho de que su hijo sea el mejor o no. Tiene que ver con los adultos. 

Luego, cuando termina el partido y los dos equipos nos aplaudimos y chocamos las manos, ellos pasan a engrosar la lista de personas que también aplauden y mandan mensajes del tipo:”bien, chicos, lo habéis hecho muy bien”. De repente han vuelto a ser personas cabales, pausadas y con cierta compostura. Pero durante el partido, se transmutan. 

No son muchos, suelen ser tres o cuatro hombres que la tensión del juego les transforma. Pero destacan sobremanera sobre el resto de los aficionados. 

A veces he pensado que sería bueno que las cámaras que graban el juego, les grabaran a ellos. ¿Se sorprenderían de ver su conducta? No lo sé. 


Desde el banquillo, con la calma de la observación del juego para ayudar a mis jugadores, sigo percibiendo con cierta tristeza, que esos señores se vean superados por la tensión del resultado y no puedan disfrutar de ver jugar a sus hijos. A mi me encanta ver jugar a mis hijas. Es de las mejores cosas que me pasa cada semana. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Las órdenes del entrenador en los partidos

Las órdenes en los partidos suelen ser ruido ambiente y la mayoría son referidas al pasado. Y probablemente sean órdenes centradas exclusivamente en el balón, pues mientras se juega, no solo pasa una cosa en un momento, pasan muchas. 

Hablo del entrenador que se pasa el partido ordenando constantemente a los jugadores lo que tienen que hacer. Lo que mi hija mayor, joven entrenadora, denominó en su día “entrenadores Jedis”, que creen que con el poder de su voz y su mente pueden hacer uso de los cuerpos de sus jugadores y moverlos a su antojo. 

Las órdenes suelen generar muchas cosas, y pocas de ellas buenas. 

1. Ruido. El entrenador que está constantemente retrasmitiendo el partido o diciendo lo qué tienen que hacer sus jugadores, genera mucho ruido.

Los jugadores están en la pista tomando decisiones en función de lo que ven. No son capaces de prestar atención a todo lo que sucede en el campo y al mismo tiempo a las órdenes que reciben desde el banquillo. Por lo tanto, el 80% de lo que dicen esos entrenadores es RUIDO ambiente. 

2. Pasado. Misma reflexión que antes. El jugador, e insistiré en este punto, está tomando decisiones. Hay un punto de no retorno donde el deportista ha decidido y no es capaz de cambiar la decisión. Su cuerpo ejecuta. No hay marcha atrás. En general, el entrenador que ordena permanentemente también pasa por ese proceso de percepción, decisión y en este caso, comunicación. Y cuando decide gritar a su deportista, la acción ya ha pasado. 
Si le dice lo que "tenía que haber hecho", es igual de perjudicial. El chaval está a otra acción, probablemente de carácter opuesto a la que su entrenador le habla (si le habla de ataque, estará defendiendo, y viceversa), lo que conduce al  jugador a la confusión, ya que le están hablando de algo que ya pasó y no tiene relación con su presente. 

3. El balón. Suelen ser órdenes de acciones referidas al balón, tanto ofensivas como defensivas. Eso significa que el entrenador está dejando de prestar atención a otras muchas facetas del juego igual de importantes, ya que solo se centra en el balón. 

4. Pérdia de atención. Al estar pendiente de todo lo que sucede en la cancha, y como decíamos antes, suceden demasiadas cosas, dejan de prestar atención a sus cometidos como entrenador. Dejará de ver lo que tiene que ver para poder ayudar a sus jugadores a ganar el partido, o al menos, a ponerlo en situación de poder competir por la victoria. 

Las órdenes no tienen porque ser malas siempre. Hay ocasiones en las que la instrucción directa es la mejor solución. Otras, también, pero acompañada de una explicación o argumento. 

El entrenador debe pensar si lo que quiere hacer con su voz es alentar a sus jugadores, corregir, reforzar una conducta, orientar al deportista, hacerle reflexionar o prefiere dar la información directa y en forma de orden. Cualquier opción es válida, dependerá del contexto o de la persona, entre otras cosas.  

Y por supuesto, si la decisión es una orden, que se de cuando la acción del juego está parada, ya que sino, confundiremos al jugador. 


La voz del entrenador es un recurso. Aprende a utilizarlo. 

martes, 4 de septiembre de 2018

¿Qué son las líneas rojas del entrenador?

Cuando empieza la temporada es el momento principal para que el entrenador marque sus líneas rojas. 

Las línas rojas son elementos claves, esenciales y cruciales por los que el entrenador parará el entrenamiento. No estará dispuesto a que se repitan. 

Las líneas rojas se asocian tanto a aspectos técnicos, como de organización, como de valores. Y cada entrenador tiene las suyas. 

Que alguien hable mientras otro miembro del equipo está hablando es una línea roja. Se asocia a la capacidad de escucha de las jugadoras. 

Cuando explicas un ejercicio y das dos directrices claras, esa es otra línea roja. Las jugadoras tienen que trabajar esas dos directrices. Aunque les salga mal. Las jugadoras están acostumbradas a hacer lo que saben. Y si les exiges habilidades que no dominan, tenderán a no hacerlas. Utilizar el fallo como apoyo en el aprendizaje es el concepto asociado a esta línea roja. 

Si cometen pasos, o no sacan de línea de fondo tras un ejercicio (siempre que la norma no diga lo contrario), es otra línea roja, por ejemplo. No es admisible que una jugadora juegue saltándose las normas. 

En definitiva, puedes poner tantas líneas rojas como creas, pero las deportistas tienen que tenerlas claro. A partir de estas normas, el entrenador y jugadoras trabajarán en el entrenamiento dentro de un marco común, mejorando la calidad de la práctica deportiva.