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viernes, 1 de septiembre de 2017

Ayuda para los padres cuando van a un partido o entrenamiento de sus hijos

Todos los clubes tienen en sus páginas en internet la frase de "formar personas a través del baloncesto". TODOS. Ahora, como bien dice el refranero, "del dicho al hecho hay un trecho". El movimiento se demuestra andando. Y una de las  maneras que tiene un padre de ver si el club pretende formar a su hijo utilizando el baloncesto es, principalmente, observando al entrenador. 

Si crees que el club del equipo de tu hijo y su entrenador utilizan el baloncesto para apoyarte en su formación humana además de la deportiva, entonces, aquí van algunos puntos en los los padres os podéis fijar para ver si "hacen eso que dicen de formar personas a través del baloncesto": 

  1. Observa cómo el entrenador reparte los minutos de juego en un partido. No en uno en concreto, dos o tres. Observa si hay jugadores que apenas juegan o sólo juegan los primeros dos cuartos. Si es así, la intención que se busca es el resultado del partido y no el desarrollo del deportista. Se deben poner a todos los jugadores en diferentes momentos del partido. 
  2. Observa si en los partidos el entrenador se dedica a gritar a los jugadores o indicarles lo que tienen que hacer. Si es así, el entrenador está pensando en sí mismo  y no en el jugador, ya que no deja que este tome decisiones por si mismo y le impide mejorar.
  3. Observa qué hace el entrenador cuando un jugador falla. ¿Se lamenta?¿Se queja?¿Le dice lo que ha hecho mal? Entonces se está centrando en el resultado final y no sabe utilizar el fallo para que el jugador aprenda. Debería preguntarle.
  4. Observa cuándo se dirige el entrenador al jugador para hablar sobre algo concreto del partido. ¿Cuándo la bola está en movimiento? Entonces, no tiene claro a qué está prestando atención el jugador, ya que una vez hecha la acción, el juego continúa y el deportista tiene que atender a otras cosas y no al entrenador. Debería esperar a que el juego esté parado.
  5. Observa cómo está el entrenador cuando el equipo lleva un marcador abultado en contra. Si está sentado en el banquillo significa que no cree en el talento de sus chicos y que si están perdiendo es por culpa de ellos y no de él. La posición correcta es estar de pie dando la cara por ellos y asumiendo responsabilidades.  
  6. Observa qué hace el entrenador cuando pide un tiempo muerto por una racha negativa de vuestro equipo. ¿Hace aspavientos?¿Grita?¿Pizarra al suelo?¿Gestos de negación con la cabeza? Estas son señales de que piensa que la culpa es de los jugadores y poco tiene de autocrítica el mismo. 
  7. ¿Agarra por el brazo a los jugadores cuando les dice que hagan un cambio? Señal de líder autoritario que no cree que puede aprender de ellos y que piensa que sabe más que sus jugadores. Debe llamarlos por su nombre o indicarles con el dedo que quiere contar ellos. 
  8. Fíjate en los entrenamientos si habla con todos los jugadores o sólo se centra en algunos. Si no se dirige a algunos es que no cree que todos sean válidos para su equipo y por supuesto no cree en el talento de TODOS.  
  9. Fíjate en los entrenamientos si el entrenador permanece involucrado en la dinámica o si por el contrario a veces se sienta o charla con otros entrenadores. Si se dedica a mirar el móvil...
  10. Fíjate si el entrenador en los entrenamientos está haciendo demasiado rato el mismo ejercicio (puede hacer el mismo movimiento de los jugadores pero con objetivos diferentes, eso sería distinto) o si abusa del juego del 3c3, 4c4 o 5c5, eso significará que no lleva muy bien preparados los entrenos (lo que conduce a pensar que le importa poco el crecimiento de tu hijo). 
  11. Fíjate cómo el entrenador corrige en los entrenos. Si no le ves corregir, malo, poca implicación. Si corrige a gritos o si corrige diciéndoles lo que tienen que hacer, también malo o poco interesante. El buen entrenador es el que les pregunta y guía al deportista en la corrección. 
  12. Fíjate si habla mucho en el entrenamiento, entonces, probablemente es que se quiere escuchar mucho a sí mismo. 

Estos son algunos puntos que los padres pueden observar para ver si de verdad el entrenador o el club se preocupan por utilizar el baloncesto para formar humana y deportivamente a los hijos.  

martes, 29 de agosto de 2017

Los padres también juegan. Algunas ideas prácticas de incluirlos en dinámicas de equipo.

Cada vez son más los entrenadores que piensan que hay que incluir a los padres en las dinámicas de los equipos de cantera.
 
La gran duda es el espacio que nos separa o acerca a ellos. Nuestros temores de que se inmiscuyan en nuestra labor, el perder independencia o no saber lidiar con determinados perfiles (padres entrenadores, padres "mi hijo es el mejor", padres protestones en la grada, etc.) nos suelen alejar de una posible colaboración con ellos y decidirnos por mantenerlos alejados en las gradas.  
 
Soy de la opinión de cuantos más mejor. Para educar a un chico se necesita toda la tribu, y si como yo, crees que el baloncesto va más allá de meter puntos, aquí te dejo algunas ideas que he puesto en práctica como entrenador, de como incluir a los padres en la dinámica del equipo y que han resultado muy enriquecedoras y positivas:
  • Invitarlos a la charla pre partido. Que escuchen cómo te diriges a los jugadores, y lo que propones en cada partido.
  • Mandarles un mensaje por el grupo de whatsupp (si lo tienes) donde pongas los objetivos que pretendes con el partido. Así tendrán una referencia de tu idea del partido y sabrán mirarlo de otra manera.
  • Charlar con ellos 5 minutos al terminar el entreno y explicar lo que has hecho o preguntas que quieran hacer. Puedes hacerlo con el grupo de padres que esté o acercarte individualmente a alguno para comentar algo particular de su hijo.
  • Exponer en una charla lo que quieres conseguir y más importante, cómo lo quieres conseguir. Especialmente, charla de inicio de temporada.
  • Programar actividades que integren padres y jugadoras, con el entrenador incluido. En su día monté un campus en Cantabria de Surf por las mañanas y padres por las tardes (visitas a pueblos, rutas andando, cenas todos juntos, etc.). No es cuestión de montar un campus (o sí) pero se puede hacer alguna actividad mensual o bimensual.
 
No voy a hablar de los beneficios que implica (si lo llevas a cabo te darás cuenta por ti mismo), pero si hacer una pequeña mención a cómo comunicarse con ellos:
 
1.Son padres, son adultos, son responsables de sus hijos y de la educación que les dan. Eso implica que tú no eres el responsable de su educación ni debes juzgar si es la correcta o no, o si son o dejan de ser más o menos sobreprotectores - no es tu labor-.
 
2. En general van a estar de tu lado, aunque puede haber alguno que crea que no lo estás haciendo bien, tanto en el aspecto técnico como el de gestión humana. A estos, mi recomendación es que quedes con ellos aparte y les escuches lo que te tienen que decir. Y después, reflexiona sobre lo que te han dicho, lo que tu propones y haces y vuelve a quedar con él una segunda vez para explicarle educadamente tu posición y punto de vista.
 
3. Recuerda que son tus actos en la banda durante los partidos y lo que haces durante los entrenamientos con tus jugadores lo que realmente van a valorar, más allá de tus palabras.
 
4. Tu edad es un factor en la relación con ellos. Fundamentalmente se hará notorio en la conversación individual. Se educado y respetuoso, aunque ellos no lo sean. También se firme y claro.
 
5. Ante cualquier conflicto que no se resuelva por los jugadores o por ti, puedes incluir al padre correspondiente, debiendo tener conocimiento tu director técnico (DT), y si no se resuelve así, será el DT quien deba gestionarlo junto a ti, el padre y el jugador. Se deberían obtener propuestas claras y concretas.   

lunes, 18 de abril de 2016

Padres que ni escuchan, ni miran, ni piensan más allá

Habitualmente siempre que hablamos de baloncesto en edades de entre 8 y 18 años, tenemos la tendencia de ver a los padres como enemigos, o pretendemos dejarlos a un lado y evitar todo contacto con ellos. Hace poco escribimos un artículo que decía Padres ¿por qué no? donde expresabamos nuestro punto de vista para integrar a los padres en el equipo.
Forman parte del juego, aunque hoy nos queremos centrar en esa minoría de padres que que:
- Piensan que su hijo es mejor que otro.
- Anotan los puntos que mete su hijo en partido.
- Les dan órdenes durante el partido del tipo: "pasa, tira, entra, defiende, cuidado, pero qué haces, etc., "
- El entrenador y sus decisiones de los ejercicios que hace en el entreno, los cambios que efectúa en el partido o los tiempos muertos que pide, son tema habitual de conversación en el coche a la vuelta de un entreno o un partido.
- Piensan que si el equipo no gana, entonces el club se equivoca, el entrenador no es bueno
- Piensa que los árbitros siempre están en contra de su hijo.
- Piensan que "si no cambian las cosas y empezamos a ganar, me voy con el niño a otro club".
Podría poner algún ejemplo más sobre la conducta, actitud o comportamiento de este tipo de padres/madres, pero creo que todos tenemos en mente el tipo de persona al que me refiero y del que vamos a hablar.

Por lo general, todos los carteles en los pabellones del tipo "juega con respeto", videos como este Decálogo para padres, mandamientos deportivos, escritos sobre valores en el deporte, etc., suelen ser leídos por aquellos padres que sienten la responsabilidad de apoyar a sus hijos en una práctica deportiva para que les proporcione enseñanzas, tanto en la pista, como en su vida personal. Padres cuya pretensión es que sus hijos jueguen mejor cada día al baloncesto, aprendan a competir, salgan a ganar al campo, pero siempre, utilizando un determinado camino conocido por todos.

Y luego están los "otros padres" que ni leen, ni ven, ni escuchan. Con ellos no va la película. Pero hacen ruido, calumnian, protestan, se quejan y, con perdón de la expresión, "no paran de dar por saco día tras día".

La primera reacción es ver qué se puede hacer para solucionar el problema que plantean (porque siempre plantean un problema), hablar, reflexionar sobre lo que uno no está haciendo bien con el/la jugadora, etc., pero mi primera idea de este artículo es: "hagas lo que hagas, da igual...les importa un pepino. No saben escuchar, tienen su idea propia y siempre van a criticar destructivamente".

Desde este prisma, las actitudes tolerantes, dialogantes, empáticas, integradoras, etc., no suelen funcionar con ellos. Tienen que ser el primer paso, evidentemente, pues es la forma de ser de las buenas personas, pero sabiendo que no tendrán resultado en la mayoría de las ocasiones (y si lo tienen, bienvenido sea). A partir de aquí, segunda idea, "no cambies tu forma de trabajar por ellos, confía en ti y se consciente de todos aquellos que sí creen en lo que estás haciendo".

El mensaje no es que no cambies tu forma de trabajar, el buen entrenador tiene su base, y siempre está dispuesto a revisar ideas, conceptos, procedimientos, etc., pero no lo hagas por las quejas de este tipo de gente.

Tercera idea, "eres quien eres, y no pretendas ser quienes otros quieren que seas". Aunque parezca un trabalenguas, si lo lees despacio se entenderá el mensaje. Tienes una forma de ser que se debe reflejar en la pista. Se tú mismo. Te irá mucho mejor, con tus virtudes y tus defectos. No pretendas ser quien no eres, y menos quien otros quieren que seas.

Transigir es consentir. Cuarta idea, "nunca hables sólo a solas con ellos, siempre busca aliados". Si te piden hablar para comentar cosas sobre sus hijos, si no te gustan determinadas actitudes en los partidos o entrenos, del tipo, "yo dirijo a mi hija", "protesto lo que y como me da la gana al árbitro", con total educación y respecto, hazlo saber. Pero hay que ser inteligente. No vayas solo, busca aliados, que esté presente el DT, alguien de la junta directiva, porque lo que suele pasar es que tus palabras las confundirán, las malinterpretarán (intencionada o no intencionadamente), pongan en boca tuya frases que no has dicho, sino interpretaciones suyas. Así que, no vayas nunca solo con este tipo de personas, pues parte de su "negocio" se basa en; "es que tu dijiste" y prentenderán que entres en la guerra de "no lo que yo quería decir...", etc. Ya sabes que de lo que piensas decir a lo que dices, a lo que oyen y lo que interprentan, con este tipo de gente, hay una gran diferencia del principio (lo que piensas decir) al final (lo que interpretan).

Quinta idea, "ahí está la puerta". Si el trabajo está razonado, y, tanto el DT como junta directiva, están en la misma línea que tú (que en condiciones normales es así), y tras dar los "primeros pasos de buenas personas" que antes mencionabamos (reuniones, etc.), el mensaje para ellos es claro. De esta línea no nos movemos, es, por así decirlo, filosofía. Y en ella creemos y tenemos nuestros argumentos y razones. Si no te gusta.....

Sexta y última idea, "dale la vuelta a a tortilla, y trata el tema con humor". Echa un vistazo a este video, mola la idea que transmite: Dale la vuelta a la tortilla. Que este tipo de padres no suponga un problema. Aprovecha el conflicto para aprender, para mejorar como entrenador, en tu comunicación, a potenciar las relaciones del club, etc., una piedra en el camino no es un obstáculo, es una oportunidad. Y no te olvides de tratar el tema con humor, ten perspectiva.

Y cuando tengas que elegir jugadores la próxima temporada, no vendría mal una entrevista con los padres....

miércoles, 7 de octubre de 2015

Padres, ¿por qué no?

Existe una tendencia instaurada en nuestro baloncesto de que los padres están para animar al equipo y sentarse en la grada, sin intervenir para nada en el equipo.
 
Pues yo no estoy de acuerdo.
 
Somos reacios a compartir con los padres por miedo a que se metan en nuestra parcela, a tener que aguantar a ese padre-entrenador que cree que su hijo es muy bueno y debería jugar más minutos que el resto. Al  padre que ha sido profesional, o semi, o ha jugado en las canchas de su barrio pero lleva un entrenador en lo profundo de su ser.
 
La mayoría de entrenadores entrenan a jugadores que no van a ser profesionales del baloncesto. Seguro. Aunque entrenes en el Partizan o en el Real Madrid. Esto es un hecho. El mercado es el que es y no tiene cabida para que la gran cantidad de chicos y chicas que practican baloncesto, por muy buenos que sean, puedan llegar a ese mal llamdo profesionalismo (esta es otra historia, lo que debería y lo que no debería ser profesionalismo).
 
Partiendo de la premisa del anterior párrafo, los entrenadores debemos centrar nuestra atención, tanto en enseñar baloncesto, como en apoyar los procesos de educación del niño. Y ahí, no estamos solos. Es más, si nos aislamos, perdemos aliados, perdemos oportunidades de compartir con aquellos que están la mayor parte del tiempo con nuestros jugadores. Ásí que como primera idea, mezclate algo más con los padres de tus jugadores y abre las orejas y los ojos.
 
No es necesario que compartamos nuestra forma de juego o los conceptos que quieres entrenar (o sí), pero el entrenador es algo más que pensar en una forma de juego. Es responsable del crecimiento del equipo y de ser un buen gestor de personas. Y aquí entra mucho el conocimiento que tengamos del jugador, ¿y quien mejor que sus padres conocen al niño? Así que como segunda idea, no es malo hablar con los padres de cómo son tus jugadores.  
 
Al ser un gestor de grupo, tendrás que tener unas metas de intangibles. Formar personas debe trasladarse a acciones concretas. Salir con ellos a algún evento que les pueda interesar, compartir alguna experiencia fuera de la cancha (rutas en montaña, parque de atracciones, etc.). Comparte esas metas con los padres, hazles partícipes, que sepan qué pretender conseguir con el equipo. Muestrales tus tareas concretas para conseguirlo. Haz que se involucren. Remar en la misma dirección.
 
Y otra cosas que yo haría (bueno, que hago) es compartir con ellos los objetivos de mis partidos y de la semana de entrenos, incluso los técnicos. Así les ayudo a ver el partido de otra manera, de que se olviden del resultado, de que se centren en el camino, que se olviden de si su hijo ha jugado más o menos, y se centren en los objetivos del equipo. Por ejemplo, pon el objetivo de conseguir que el rival agote la posesión de 24" una vez en partido. Compartela con los padres. Se centrarán en la defensa, pero de otra manera.
 
No excluyas a los padres. Gánatelos. Ellos están de nuestra parte. Seguro. No nos excusemos en casos particulares de algún padre pesado para establecer normas generales que limitan a una mayoría que pretende lo mejor para sus hijos, es decir, lo mismo que nosotros.
 
Evidentemente lleva su trabajo. Lleva el aprender a conversar, a poner límites a quien haya que ponerlos, pero si el objetivo es el mismo (y si no lo es para algunos, trabaja para que lo sea), entonces, debemos empezar a pensar que los padres están en el mismo bando y que forman parte del equipo.
 
Atrevete.