lunes, 11 de julio de 2016

Por qué se confunde "me da igual el resultado" con "salir a perder"

El debate de si formar o competir suele ser muy habitual en foros de entrenadores, y gracias al nivel de entrenadores en España, tenemos claro que ambos son compatibles.

La dificultad, para unos cuantos entrenadores, estriba en cómo llevar a la pista esa compatibilidad. Estamos hablando de COHERENCIA. De lo complicado que resulta a veces transformar ideas o conceptos en hechos concretos.

A todos nos gustaría tener 12 "jugones" en el equipo. La realidad es que en mi pueblo, ciudad, barrio, tengo unos jugadores con una calidad determinada, teniendo en cuenta que la calidad es siempre un concepto relativo ya que se compara y mide con otros. De manera que mi mejor jugador puede ser el peor en otro club.

Parto del hecho que quiero ser coherente y quiero competir formando. ¿En qué se tiene que plasmar la voluntad de llevar a cabo esta idea? Aquí van unas cuantas actitudes para poder lograrlo:

1. Desarrollar la paciencia. Es una virtud difícil de poner en práctica en nuestra sociedad tecnológica. Muchas cosas tienen que ser "ya". Si cada día (entrenos y partidos) te esfuerzas por tener "más mejores" jugadores, tu equipo será más competitivo y tendrás más opciones de ganar. Pero quizás no hoy, o no tú en esta temporada. O algunos partidos si, pero otros no.

2. Trabajar la compasión.  Vista como identificación con las dificultades de otra persona.

Estas dos virtudes, paciencia y compasión, en su ausencia, nos guían hacia la precipitación y la escasez de ideas y creatividad. Como los "peores" no tienen todavía las habilidades desarrolladas al mismo nivel que "los mejores", tienen menos minutos, ya que, de otro modo, si jugaran más, perderíamos el partido. Ni tenemos paciencia, ni somos compasivos. Les damos un ratito en la pista y listo. ¿Esto significa que jueguen todos lo mismo? ¿qué jueguen más los "malos"? Me contesto en el siguiente punto.

3. Jugar con el equilibrio. Introducir progresivamente a todos los jugadores en una dinámica de mejora de confianza propia, de tiempos en pista adecuados para progresar, de retos personales correctos, etc.

4. Hacerte las preguntas correctas y tomarte el tiempo necesario para contestarlas. ¿Entiendes para qué juegan tus jugadores al baloncesto? ¿comprendes el poder "motivacional" del baloncesto en aspectos de sus vidas fuera de la cancha? ¿sabes para qué y por qué entrenas?

5. Desarrollar el altruismo. Trabajar para otros, no para ti. Considero que esos entrenadores que salen al campo con la atención puesta en ganar tienen un punto egoísta, personal. Les preocupa cómo le van a evaluar otros entrenadores en función del resultado. Y así, temporada tras temporada, siguen en el mismo sitio, sin darse cuenta, que no es la clasificación de mayo lo importante. Se quedan  con los logros intermedios sin ver los daños que podrían dejar en el camino. Logros como ser campeones de la primera fase del grupo cuarto de preferente A2, ganar una liga local, la de federado, o no descender a mi equipo, o campeón de mi comunidad, etc. Aparca tu curriculum. No es lo que importa.

Y altruismo entre los propios jugadores, salir a ganar, pero con la implicación de mis 12 jugadores. Con el talento de los 12. Con el compromiso de los 12. Y con la sensación de "logro colectivo", no de logro de 6-7 jugadores mas entrenador.  Para generar altruismo entre jugadores el entrenador tendrá un enorme protagonismo en el entorno de trabajo. 

6. Evaluar rendimientos y no resultados. La sociedad te mide por los resultados que obtienes. En el deporte de adultos que se dedican solo al deporte (profesionales), es así. Cuentan los resultados, sino, no hay patrocinadores, no hay dinero, no se puede vivir del deporte, y mil argumentos más. Y nosotros trasladamos al deporte amateur esa filosofía de "ganar" rodeando nuestro comportamiento y visión de argumentos extrapolados del profesionalismo al mundo amateur (sin haber reflexionado previamente sin son igualmente válidos).

Debemos entender el partido como un paso más en el camino y olvidarlo como "el examen de lo aprendido en la semana". Se tiene que entender que "aprender algo" en baloncesto significa "ejecutarlo de manera eficiente e inconsciente en situación de partido", y que NINGUNO de nuestros jugadores, ni en la mejor cantera del mundo, son capaces de hacer eso en una semana. Aprovechémonos del partido y del rival para crecer y mejorar.

7. Definir tus objetivos. Define tus objetivos como entrenador, lo que pretendes conseguir tú personalmente la próxima temporada. Los objetivos, más allá de conseguirlos o no, te van a mostrar quien eres y quien quieres ser. Para eso sirven los objetivos, para decidir quien quieres ser. Los objetivos te ayudarán a contestar una de las preguntas que planteábamos antes, ¿para qué y por qué entrenas?

8. Perspectiva. Salir a ganar es un punto de partida erróneo. Es una visión excesivamente a corto plazo y limitada. Además, no creo que entiendan bien el concepto "utilizar al rival como compañero de viaje".  No te centres en una franja de tiempo tan corta como la semana, piensa más amplio. Está asociado a la idea del aprendizaje. Se necesita tiempo para aprender.


Y ojo, que a veces, centrarse en ganar nos deriva a comportamientos poco cívicos en la grada, o jugadoras frustradas porque no ganan y ellas son muy buenas pero sus compañeras no, padres que se llevan a sus hijos a otros clubes porque allí pueden ganar, entrenadores histéricos en la banda dando órdenes como posesos, etc.; comportamientos provocados por no haber conseguido el objetivo pretendido de ganar el partido. 

Pensar en competir es centrar la atención en desarrollar lo máximo de TODOS tus jugadores, y unir esas capacidades individuales para alcanzar lo máximo del colectivo. Es pensar en desarrollar el talento que tienen los jugadores. Pensar en ganar es pensar en el talento que tienes disponible para obtener un beneficio concreto el día del partido. Hay una gran diferencia. Ganar no está bajo tu control, desarrollar a tus jugadores, si. Es cuestión de desarrollar su talento, no de exprimirlo.

Si queréis verlo de otra manera, yo también quiero ganar. Utilizando a todos mis jugadores, aprovechando el partido para que aprendan, motivando sus vidas personales a través del baloncesto, desarrollando su talento, etc., y si consigo meter más canastas que el rival, ganaré el partido. El resultado es una consecuencia no el objetivo. 


Así que no confundáis "me da igual el resultado" con "salir a perder". Yo cambiaría algunas frases, donde se dice:

- "salir a ganar"
- "competir significa que me da igual el resultado"

las sustituiría por:

- "salir a competir"
- "competir significa que el resultado es una consecuencia de cómo desarrollo el talento de mis jugadores"


Para terminar, os propongo una situación absurda como reflexión final: "Jugar un millón de veces contra un equipo de tu edad muy superior a ti"

En el primer partido, paliza. En el segundo, paliza, etc., Pero podría ser que a cada partido que pasara mi equipo mejorara, y ellos probablemente no, ¿verdad? Según avanzaran los partidos, mi equipo iría creciendo en conocimiento y experiencia, se iría haciendo cada día mejor, primero mejorarían unos, pero no sería suficiente, sería necesario la mejora de TODOS los jugadores del equipo y llegaría un punto en el que le pudiera disputar algunos minutos, luego, un cuarto, y después dos, y tres, y al final, cerca del partido un millón, le disputaría el partido.

Esta situación imaginaria es una manifestación de cómo entender los partidos y cómo se incrusta en el proceso de aprendizaje, más allá de la victoria o la derrota. Y para este fin concreto se deberían orientar los partidos del fin de semana. Y utilizando a todos mis jugadores. No tengo un millón de partidos, pero si muchos a lo largo de los años. 





1 comentario:

Andrea Rodríguez dijo...

Muchísimas gracias por este artículo. Últimamente me resulta difícil conocer a entrenadores - form adores y fácil encontrarme a entrenadores que se preocupan solo de su currículum...
Recomendaré a muchos esta lectura, a ver si abre algunos ojos.
Gracias.