jueves, 12 de diciembre de 2013

Empresa. Baloncesto. Objetivos

Una de las primeras cuestiones que se pregunta cualquier entrenador cuando prepara la temporada es el objetivo u objetivos a alcanzar, colectivos, individuales de cada jugador, el suyo propio. En general, todos los equipos tienen objetivos, ya sean competitivos, formativos, intangibles, etc.


El hecho de tener un objetivo hace que el grupo sepa cual es el rumbo del buque, todos tienen claro el norte y conocen los motivos que les llevan a ir a entrenar a la pista entre semana y saben por qué juegan los fines de semana. Da igual el tipo de equipo que sea, el de tu barrio, el alevín de tu club, un equipo ACB o cualquier equipo de la NBA. Todos tienen sus objetivos comunes que guían al grupo.

Un buen entrenador, sabrá orientar los esfuerzos de todo el equipo, entrenadores, preparadores físicos, médicos, fisioterapéutas y jugadores hacia la consecución de ese objetivo común.

A día de hoy, muchos empresarios deberían pensar como si fueran el primer entrenador del equipo. Tener un objetivo común. Orientar a sus trabajadores hacia la consecución de ese objetivo.

El problema que se plantea en muchas empresas, en las grandes y las pequeñas, es que el objetivo suele estar orientado exclusivamente a aspectos económicos, y habitualmente, a que los sueldos de los de arriba se mantengan, con independencia del volumen de beneficios. Además, no se gestionan en conjunto los objetivos.

Aplicando el sentido común, si la empresa ganara menos, habría que mantener el sueldo de los trabajadores para sacar adelante la empresa, y reducir el del dueño o directivos, ya que así, las personas que hacen posible el negocio, se sentirán protegidas por su "entrenador" e identificadas con el objetivo de la empresa.

Establecer objetivos de equipo, que sean razonables, coherentes e ilusionantes. Convencer al jugador que su aportación es clave para alcanzar esos objetivos, y.....,  ya seas el presidente de la compañía o el que reparte las cartas, ser consciente de que eres uno más en el engranaje que mueve la empresa, y que todos son igual de importantes, pero los trabajadores, un poquito más, pues al fin y al cabo, son los que salen a la pista y meten las canastas.