jueves, 15 de septiembre de 2016

Gestión de la cantera de un club. Relación entrenador - director técnico

Este artículo hablará de planificación, de conversar, de gestionar relaciones dentro de un club de baloncesto, desde la perspectiva del Director Técnico, Coordinador de Cantera, Director Deportivo o como queráis llamarlo y la del entrenador. 

Nuestra idea consiste en planificar hacia adelante, basándonos en el diálogo y el ajuste(flexibilidad). En otras ocasiones hemos planteado una planificación global, donde se reflejaba toda la temporada y en función de cómo avanzara, ir ajustando. Ahora buscamos más unos fundamentos sobre los que descansan la planificación y mirar hacia adelante. Me explico. 

De un lado tenemos al entrenador, y tres son los documentos básicos que necesita para la planificación del equipo o preparación de entrenamientos: los objetivos generales del año, proporcionados por la Dirección Técnica, ideas generales del equipo y estructura de la semana (ambos producidos por el entrenador).

Por otro lado, tenemos a la Dirección Deportiva o Técnica, ¿cómo coordinar o supervisar a al entrenador? ¿cómo controlarlos? (quedaros con estos tres verbos, luego hablaremos de ellos).

De este modo, tenemos una misma situación, la gestión organizativa del equipo, desde dos puntos de vista diferentes, la del entrenador y la del director técnico.

Las relaciones personales se basan fundamentalmente en una idea: LA CONFIANZA. Y el entrenador y el coordinador tienen una relación. Así que, entre otras cosas, se tendrá que desarrollar la confianza. Y la confianza se incrementa a través del conocimiento de la persona, no del entrenador. Ya que, detrás de cada entrenador (y cualquier profesión), aunque algunos no lo crean, hay una persona. Y en esta tarea, el coordinador tiene que ser proactivo. 

Veamos ambas perspectivas desde el prisma del director técnico y desde el entrenador. Atentos porque iremos cambiando de uno a otro. 

El director técnico tiene que proporcionar los objetivos del equipo. Hay que tener en cuenta que nuestro rumbo apunta al aprendizaje del jugador. Por poneros un ejemplo, en la imagen tenéis los objetivos técnico - tácticos de un equipo cadete-junior.



Siguiente paso. Solicitar al entrenador una tabla donde se reflejen sus ideas de cara al equipo. ¿Qué áreas debería contemplar?

- Fundamentos individuales de ataque y defensa
- Fundamentos colectivos de ataque y defensa
- Equipo
- Metodología


Como ejemplo de ideas generales de cara al equipo aquí tenéis una referencia:




Y la segunda tabla que habría que solicitar es la de la planificación de una semana genérica, que reflejaría lo siguiente:

- Días
- Horas
- Área a entrenar (fundamentos, ataque, defensa, físico)

Una imagen como referencia:





Con los objetivos, las ideas generales y cómo organizar la semana, tenemos las tres herramientas necesarias para la coordinación entre director técnico y entrenador.

El entrenador, para preparar sus entrenamientos, deberá echar un vistazo a estos tres documentos, con los que le será mucho más fácil determinar qué quiere entrenar. Y a partir de lo que quiere entrenar, definir los ejercicios. 

Es ideal que cada entreno quede registrado, para que pueda observar cómo gestiona su tiempo de cara a alcanzar los objetivos del equipo. 

¿Y cómo interviene el coordinador en la gestión del equipo? Habíamos hablado de unos verbos, "supervisar", "controlar", "coordinar". 

Desde nuestra perspectiva, eliminamos el verbo "controlar", ya que como la RAE dice, implica "fiscalización", "intervención" o "inspección", entre otras definiciones. 


¿Y "supervisar"? Pues tampoco, fijaros lo que dice la RAE, "ejercer la inspección superior en trabajos realizados por otros". No buscamos inspeccionar a nadie para ver si ha hecho o no el trabajo. 

¿Entonces? Desde la coordinación, desde nuestro punto de vista, buscamos el "autocontrol" del entrenador y acompañar al entrenador a lograr sus objetivos.  Y para alcanzar ese autocontrol del entrenador, en la dirección técnica nos hemos querido apoyado en los siguientes principios: 

- Principio de subsidiariedad: Gestión eficaz a través de la unidad más pequeña posible. Gestión independiente de la menor de las unidades eficientes. Es decir, que si el jugador puede solucionar el problema sin la intervención del entrenador, mejor. Y si el entrenador lo resuelve sin el coordinador, mejor. Fomentamos independencia, criterio, toma de decisiones, confianza.  ¿Y si se equivocan? Pues recordad eso de ser un líder: "tus aciertos son tus aciertos y tus errores son mis errores". Aprendemos del error y seguimos el camino. 

- Principio del talento: Como el entrenador con sus jugadores, nosotros, desde la perspectiva del coordinador, creemos que nuestros entrenadores también tienen talento. Y le tenemos que dar ese espacio para desarrollarlo (y lo unimos con el principio anterior). 

- Principio de causalidad: El partido forma parte del proceso, no es el resultado ni el examen de la semana. El efecto es la formación integral de la persona, la causa es, entre otras, el baloncesto. La consecuencia deportiva, la mejora de la persona y de sus capacidades y habilidades deportivas, que puestas al servicio del colectivo (equipo) nos hacen más competitivos, y redunda de nuevo en la mejora individual. Círculo positivo donde el factor tiempo no limita.

Principio del estrés: Dejar que se produzcan ciertos niveles de estrés en los equipos. Espacios a los entrenadores, decidir el momento de la intervención. Aprendizaje constructivo para el entrenador

- Principio de la escucha: Generar entornos de “escuchar para entender”

- Principio de la autenticidad: Los entrenadores tienen que ser genuinos. Tienen que ser ellos mismos. Observar los perfiles de los entrenadores que tenemos y ajustarlos a los equipos adecuados.  

Y os preguntaréis que esto está muy bien, pero cómo lo ponemos en práctica. Pues a través de una herramienta tan sencilla y común como es la CONVERSACIÓN. Establecer con cierta regularidad conversaciones con los entrenadores, para, con los tres documentos encima de la mesa, hablar sobre su equipo, y a partir de ahí, orientar cuando sea necesario. 

Se trata de acompañar, de formar o ser formados a través de la experiencia diaria de un entrenador y su equipo. Y en qué nos formamos:

- En conocimiento. 
- En metodología. 
- En liderazgo. 

Planeamos hacia adelante y con la herramienta de la conversación y el cimiento de la confianza. 

Tened en cuenta que las visiones son diferentes, el entrenador se centra en su equipo y sus objetivos, mientras que el coordinador trata de dotar de coherencia al proceso de aprendizaje del jugador, a través del trabajo de los entrenadores. De este modo, cuando el coordinador se junte a hablar con el entrenador deberá tratar de comprender la posición del entrenador antes de pretender que el entrenador le comprenda a él. 

Por cierto, ¿habéis leído la palabra "partido" en algún momento? Sólo cuando hablábamos de "causalidad". Porque consideramos que el partido forma parte del proceso de aprendizaje y lo utilizamos como tal. Y el resultado es una consecuencia y un dato más del global para ayudar al jugador a ser mejor jugador (y por supuesto, persona). 

Como apunte final, tened en cuenta que hay alguna pieza del puzzle que no hablamos de ella, como por ejemplo, los objetivos que tiene que tener la coordinación técnica, o cómo gestionar las incorporaciones de nuevos jugadores y salidas de otros, los perfiles de los entrenadores, la gestión de las postemporadas, el subir o no jugadores de categorías, etc.