lunes, 18 de abril de 2016

Padres que ni escuchan, ni miran, ni piensan más allá

Habitualmente siempre que hablamos de baloncesto en edades de entre 8 y 18 años, tenemos la tendencia de ver a los padres como enemigos, o pretendemos dejarlos a un lado y evitar todo contacto con ellos. Hace poco escribimos un artículo que decía Padres ¿por qué no? donde expresabamos nuestro punto de vista para integrar a los padres en el equipo.
Forman parte del juego, aunque hoy nos queremos centrar en esa minoría de padres que que:
- Piensan que su hijo es mejor que otro.
- Anotan los puntos que mete su hijo en partido.
- Les dan órdenes durante el partido del tipo: "pasa, tira, entra, defiende, cuidado, pero qué haces, etc., "
- El entrenador y sus decisiones de los ejercicios que hace en el entreno, los cambios que efectúa en el partido o los tiempos muertos que pide, son tema habitual de conversación en el coche a la vuelta de un entreno o un partido.
- Piensan que si el equipo no gana, entonces el club se equivoca, el entrenador no es bueno
- Piensa que los árbitros siempre están en contra de su hijo.
- Piensan que "si no cambian las cosas y empezamos a ganar, me voy con el niño a otro club".
Podría poner algún ejemplo más sobre la conducta, actitud o comportamiento de este tipo de padres/madres, pero creo que todos tenemos en mente el tipo de persona al que me refiero y del que vamos a hablar.

Por lo general, todos los carteles en los pabellones del tipo "juega con respeto", videos como este Decálogo para padres, mandamientos deportivos, escritos sobre valores en el deporte, etc., suelen ser leídos por aquellos padres que sienten la responsabilidad de apoyar a sus hijos en una práctica deportiva para que les proporcione enseñanzas, tanto en la pista, como en su vida personal. Padres cuya pretensión es que sus hijos jueguen mejor cada día al baloncesto, aprendan a competir, salgan a ganar al campo, pero siempre, utilizando un determinado camino conocido por todos.

Y luego están los "otros padres" que ni leen, ni ven, ni escuchan. Con ellos no va la película. Pero hacen ruido, calumnian, protestan, se quejan y, con perdón de la expresión, "no paran de dar por saco día tras día".

La primera reacción es ver qué se puede hacer para solucionar el problema que plantean (porque siempre plantean un problema), hablar, reflexionar sobre lo que uno no está haciendo bien con el/la jugadora, etc., pero mi primera idea de este artículo es: "hagas lo que hagas, da igual...les importa un pepino. No saben escuchar, tienen su idea propia y siempre van a criticar destructivamente".

Desde este prisma, las actitudes tolerantes, dialogantes, empáticas, integradoras, etc., no suelen funcionar con ellos. Tienen que ser el primer paso, evidentemente, pues es la forma de ser de las buenas personas, pero sabiendo que no tendrán resultado en la mayoría de las ocasiones (y si lo tienen, bienvenido sea). A partir de aquí, segunda idea, "no cambies tu forma de trabajar por ellos, confía en ti y se consciente de todos aquellos que sí creen en lo que estás haciendo".

El mensaje no es que no cambies tu forma de trabajar, el buen entrenador tiene su base, y siempre está dispuesto a revisar ideas, conceptos, procedimientos, etc., pero no lo hagas por las quejas de este tipo de gente.

Tercera idea, "eres quien eres, y no pretendas ser quienes otros quieren que seas". Aunque parezca un trabalenguas, si lo lees despacio se entenderá el mensaje. Tienes una forma de ser que se debe reflejar en la pista. Se tú mismo. Te irá mucho mejor, con tus virtudes y tus defectos. No pretendas ser quien no eres, y menos quien otros quieren que seas.

Transigir es consentir. Cuarta idea, "nunca hables sólo a solas con ellos, siempre busca aliados". Si te piden hablar para comentar cosas sobre sus hijos, si no te gustan determinadas actitudes en los partidos o entrenos, del tipo, "yo dirijo a mi hija", "protesto lo que y como me da la gana al árbitro", con total educación y respecto, hazlo saber. Pero hay que ser inteligente. No vayas solo, busca aliados, que esté presente el DT, alguien de la junta directiva, porque lo que suele pasar es que tus palabras las confundirán, las malinterpretarán (intencionada o no intencionadamente), pongan en boca tuya frases que no has dicho, sino interpretaciones suyas. Así que, no vayas nunca solo con este tipo de personas, pues parte de su "negocio" se basa en; "es que tu dijiste" y prentenderán que entres en la guerra de "no lo que yo quería decir...", etc. Ya sabes que de lo que piensas decir a lo que dices, a lo que oyen y lo que interprentan, con este tipo de gente, hay una gran diferencia del principio (lo que piensas decir) al final (lo que interpretan).

Quinta idea, "ahí está la puerta". Si el trabajo está razonado, y, tanto el DT como junta directiva, están en la misma línea que tú (que en condiciones normales es así), y tras dar los "primeros pasos de buenas personas" que antes mencionabamos (reuniones, etc.), el mensaje para ellos es claro. De esta línea no nos movemos, es, por así decirlo, filosofía. Y en ella creemos y tenemos nuestros argumentos y razones. Si no te gusta.....

Sexta y última idea, "dale la vuelta a a tortilla, y trata el tema con humor". Echa un vistazo a este video, mola la idea que transmite: Dale la vuelta a la tortilla. Que este tipo de padres no suponga un problema. Aprovecha el conflicto para aprender, para mejorar como entrenador, en tu comunicación, a potenciar las relaciones del club, etc., una piedra en el camino no es un obstáculo, es una oportunidad. Y no te olvides de tratar el tema con humor, ten perspectiva.

Y cuando tengas que elegir jugadores la próxima temporada, no vendría mal una entrevista con los padres....