jueves, 19 de noviembre de 2015

Entender el juego. Juego sin balón. Visión.

Cada vez estoy más convencido de que el trabajo de un entrenador de baloncesto consiste en enseñar a que los jugadores aprendan a conectar tomas de decisiones, por un lado, a dotar de herramientas (fundamentos) a los jugadores, y por último, a gestionar un grupo de personas.

Desde este punto de vista, podríamos resumir el trabajo del entrenador en tres áreas:

- La cognitiva, asociado a la toma de decisiones (gestión de procesos mentales).
- La socio-emocional, asociado a la gestión de las personas (gestión de conductas, comportamientos y relaciones).
- La técnica, asociada a los fundamentos individuales y su traslación al juego colectivo.

En las tres áreas tenemos un concepto que es común, la visión. El primer paso para tomar una decisión es la acción de mirar, que no ver. Mirar implica juicio, valorar lo que vemos. Y también se encuentra en la parte de gestión de personas cuando hablamos de empatía, de generosidad o altruismo, ya que para desarrollar estas virtudes hay que mirar al compañero. Y en la tercera área, los fundamentos se tienen que trabajar sin ver. No tengo que botar viendo el balón, por poner un ejemplo, o tengo que ver a mis compañeras en el juego colectivo.

La visión es un concepto clave. El objetivo final del ataque es encontrar a la mejor situada en disposición de ejecutar una situación de ventaja. Si no la vemos, mal, si la vemos, pero no comprendemos que es la mejor situada, mal, y si la vemos o no, pero entre jugadoras no existen ciertas conexiones personales, muy mal. La visión nos relaciona las tres áreas.

Pero hablar de visión es hablar de de mirar, de comprender.

Se puede trabajar de manera específica, trabajando la visión periférica, como nos enseña Xesco Espar en este video que merece la pena verlo, Xesco Espar, trabajo de visión periférica, o dentro de cualquier situación del entrenamiento, pero lo que está claro es que tenemos que trabajarla, no sólo en la toma de decisiones individuales del 1c1 o un poco más allá en el tránsito al aro, sino que en su globalidad, en el entorno del juego colectivo.

En el proceso de enseñanza tradicional, se le enseña al jugador a partir del 1c1, y en espacios relativamente reducidos, debido a las limitaciones en la gestión de referencias de los chavales, y con algo de suerte, el entrenador se centrará en la visión como concepto.

Yo creo que se les debería transmitir una visión más globlal de la visión desde el inicio, en las tres áreas, ya que cuando llegan a una edad en la que la interdependencia del balón y no balón es clave en los movimientos de los jugadores y el balón, muchos chicos andan perdidos por la cancha, y no saben ni donde ponerse, salvo que, claro está, lo soluciones con el desarrollo de sistemas donde los movimientos están predefinidos y limitados. O no son capaces de ver el talento de otros compañeros que no meten tantas canastas, o que toman malas decisiones en la cancha por no mirar. 

Hago un paréntesis en este párrafo porque creo que el juego sin balón es un fundamento que no se enseña lo suficiente, puesto que nos centramos en exceso en el protagonismo del balón y sus consecuencias directas, pero que debería enseñarse desde el inicio, y donde la visión en la idea de "mirar para comprender" se me antoja fundamental. Y si os paráis a pensar, reforzando la idea del juego sin balón, ¿cuánto tiempo tiene un jugador el balón en sus manos durante los cuarenta minutos y cuántos no?

Por lo tanto, abogo por profundizar más en la enseñanza del concepto de la visión desde pequeñitos, trabajándolo en las tres áreas, la cognitiva, para la toma de decisiones, la socio-emocional, para el desarrollo de la persona, y por supuesto, en el área técnico-táctica, con el trabajo de los fundamentos individuales y colectivos (y especialmente en el desarrollo del juego sin balón).