martes, 28 de septiembre de 2021

El entrenador y los padres

Los padres son una pieza fundamental en el entorno de un deportista, especialmente en las primeras etapas. Tienen que estar incluidos en las dinámicas de los equipos de cantera o en los deportistas de iniciación ya que son la parte más importante de su entorno.


El crecimiento de los equipos dependen también de lo que el entrenador conozca a sus jugadores. ¿Y quien mejor conoce al niño que sus padres?  Es lógico entonces que te relaciones con los padres. Son los que más te pueden ayudar a entender la personalidad de tu jugador. 


No los excluyas. Gánatelos. Ellos están de nuestra parte. Seguro. No nos excusemos en casos particulares de algún padre para establecer normas generales que limitarán a una mayoría que pretende lo mejor para sus hijos, es decir, lo mismo que nosotros. Evidentemente lleva su trabajo: aprender a conversar, a poner límites con quien haya que ponerlos, etc. Pero si el objetivo es el mismo (y si no lo es para algunos, trabaja para que lo sea), entonces, debemos empezar a pensar que los padres están en el mismo bando y que forman parte del equipo.


¿Cómo incluir a los padres? Aquí van algunas ideas:

  • Invitarlos a la charla pre partido. Que escuchen cómo te diriges a los jugadores, y lo que propones en cada partido. Sé que suena arriesgado. Yo lo he hecho. Y al final, dejaron de ir para tomarse el café mientras el equipo calentaba. Pero estaba abierto a ellos. Lo que hicieron fue simplemente escuchar. Mi intención era que observaran el partido con otros ojos. Y fueran más allá de las acciones de sus hijos. 
  • Mandarles un mensaje por el grupo de whatsupp (si lo tienes) donde pongas los objetivos que pretendes con el partido. Así tendrán una referencia de tu idea del partido y sabrán mirarlo de otra manera. 
  • Charlar con ellos 5 minutos al terminar el entreno y explicar lo que has hecho o preguntas que quieran hacer. Puedes hacerlo con el grupo de padres que esté o acercarte individualmente a alguno para comentar algo particular de su hijo. 
  • Exponer en una charla lo que quieres conseguir y más importante, cómo lo quieres conseguir. Especialmente, charla de inicio de temporada. 
  • Programar actividades que integren padres y jugadoras, con el entrenador incluido. 

También me gustaría hacer una pequeña mención a cómo comunicarse con ellos, desde mi propia experiencia, tanto como entrenador y como padre que ha escuchado a los entrenadores de mis hijas:

  • Son padres, son adultos, son responsables de sus hijos y de la educación que les dan. Eso implica que nosotros no somos los responsables de su educación, no debiendo juzgar si es la correcta  o no.
  • En general van a estar de tu lado, aunque puede haber alguno que crea que no lo estás haciendo bien, tanto en el aspecto técnico como el de gestión humana. A estos, mi recomendación es que quedes con ellos aparte y les escuches lo que te tienen que decir. Y después, reflexiona sobre lo que te han dicho, lo que tu propones y haces y vuelve a quedar con él una segunda vez para explicarle educadamente tu posición y punto de vista.
  • Recuerda que son tus actos en la banda durante los partidos y lo que haces durante los entrenamientos con tus jugadores lo que realmente van a valorar, más allá de tus palabras.
  • Tu edad es un factor en la relación con ellos, ya seas un igual, mayor o menor en edad. Fundamentalmente se hará notorio en la conversación individual. Se educado y respetuoso, aunque ellos no lo sean. También se firme y claro.
  • Ante cualquier conflicto que no se resuelva por los jugadores o por ti, puedes incluir al padre correspondiente, debiendo tener conocimiento tu director técnico (DT), y si no se resuelve así, será el DT quien deba gestionarlo junto a ti, el padre y el jugador. Se deberían obtener propuestas claras y concretas.   

Sitúate por un momento en su posición. Se padre de los jugadores de tu equipo. ¿En qué crees que se van a fijar para evaluarte como entrenador adecuado para sus hijos?


Pues además de enseñarle baloncesto, los padres se centrarán en los siguientes puntos, en relación a sus hijos, que son quien les importa a ellos: 

  • Cómo el entrenador reparte los minutos de juego en un partido, evidentemente, los de su hijo.
  • Cómo se comunica con los jugadores, si les grita o les dice constantemente lo que tienen que hacer.
  • Qué hace el entrenador cuando un jugador falla. ¿Se lamenta?¿Se queja?¿Le dice lo que ha hecho mal? Entonces se está centrando en el resultado final y no sabe utilizar el fallo para que el jugador aprenda.
  • La actitud del entrenador cuando el equipo lleva un marcador abultado en contra. Si está sentado o de pie dando la cara por ellos y asumiendo responsabilidades.  
  • Qué hace el entrenador cuando pide un tiempo muerto por una racha negativa de vuestro equipo. ¿Hace aspavientos?¿Grita?¿Pizarra al suelo?¿Gestos de negación con la cabeza? Estas son señales de que piensa que la culpa es de los jugadores y poco tiene de autocrítica el mismo. 
  • Si habla con todos los jugadores o sólo se centra en algunos. 
  • Si el entrenador permanece involucrado en la dinámica de los entrenamientos o si por el contrario a veces se sienta o charla con otros entrenadores. Si se dedica a mirar el móvil…
  • Si el entrenador en los entrenamientos está haciendo demasiado rato el mismo ejercicio (puede hacer el mismo movimiento de los jugadores pero con objetivos diferentes, eso sería distinto) o si abusa del juego del 3c3, 4c4 o 5c5, eso significará que no lleva muy bien preparados los entrenos (lo que conduce a pensar que le importa poco el crecimiento de tu hijo). 


Es cierto, que más de uno se habrá encontrado con los siguientes perfiles:


  • Piensa que su hijo es mejor que otro.
  • Anota los puntos que mete su hijo en partido.
  • Le da órdenes a su hijo durante el partido del tipo: "pasa, tira, entra, defiende, cuidado, pero qué haces, etc., “
  • Los temas habituales cuando vuelven del entrenamiento o partido son: el entrenador y sus decisiones de los ejercicios que hace en el entreno, los cambios que efectúa en el partido o los tiempos muertos que pide,etc.
  • Piensa que los árbitros siempre están en contra de su hijo.
  • Piensa que "si no cambian las cosas y empezamos a ganar, me voy con el niño a otro club”.

Por lo general, todos los carteles en los pabellones del tipo "juega con respeto", mandamientos deportivos, escritos sobre valores en el deporte, etc., y que suelen ser leídos por aquellos padres que sienten la responsabilidad de apoyar a sus hijos en una práctica deportiva para que les proporcione enseñanzas, tanto en la pista, como en su vida personal. Padres cuya pretensión es que sus hijos jueguen mejor cada día al deporte que han elegido, aprendan a competir, salgan a ganar al campo, pero siempre, utilizando un determinado camino conocido por todos. 


Y luego están los "otros padres" que ni leen, ni ven, ni escuchan ni decálogos ni mandamientos ni nada. Con ellos no va la película. Pero hacen ruido, calumnian, protestan, se quejan y, con perdón de la expresión, "no paran de dar por saco día tras día". ¿Cómo actuar con ellos?


La primera idea es hablar, reflexionar sobre el problema que plantean (porque siempre van a plantear un problema) aunque tienes que saber que "hagas lo que hagas, da igual...les importa un pepino. No saben escuchar, tienen su idea propia y siempre van a criticar destructivamente". 


Desde este prisma, las actitudes tolerantes, dialogantes, empáticas, integradoras, etc., no suelen funcionar con ellos. Tienen que ser el primer paso, evidentemente, pues es la forma de ser de las buenas personas, pero sabiendo que no tendrán resultado en la mayoría de las ocasiones (y si lo tienen, bienvenido sea). A partir de aquí, segunda idea, "no cambies tu forma de trabajar por ellos, confía en ti y se consciente de todos aquellos que sí creen en lo que estás haciendo". 


El mensaje no es que no cambies tu forma de trabajar, el buen entrenador tiene su base, y siempre está dispuesto a revisar ideas, conceptos, procedimientos, etc., pero no lo hagas por las quejas de este tipo de gente. 


Tercera idea, "eres quien eres, y no pretendas ser quienes otros quieren que seas". Aunque parezca un trabalenguas, si lo lees despacio se entenderá el mensaje. Tienes una forma de ser que se debe reflejar en la pista. Se tú mismo. Te irá mucho mejor, con tus virtudes y tus defectos. No pretendas ser quien no eres, y menos quien otros quieren que seas. 


Cuarta idea. Transigir es consentir. Si no te gustan determinadas actitudes en los partidos o entrenos, del tipo, "yo dirijo a mi hija", "protesto lo que y como me da la gana al árbitro", con total educación y respecto, hazlo saber. Pero hay que ser inteligente.


Quinta idea, "nunca hables sólo a solas con ellos, siempre busca aliados". Si te piden hablar para comentar cosas sobre sus hijos, no vayas solo, busca aliados, que esté presente el DT, alguien de la junta directiva, porque lo que suele pasar es que tus palabras las confundirán, las malinterpretarán (intencionada o no intencionadamente), pongan en boca tuya frases que no has dicho, sino interpretaciones suyas. Así que, no vayas nunca solo con este tipo de personas, pues parte de su "negocio" se basa en; "es que tu dijiste" y prentenderán que entres en la guerra de "no lo que yo quería decir...", etc. Ya sabes que de lo que piensas decir a lo que dices, a lo que oyen y lo que interprentan, con este tipo de gente, hay una gran diferencia del principio (lo que piensas decir) al final (lo que interpretan).


Sexta idea, "ahí está la puerta". Si el trabajo está razonado, y, tanto el DT como junta directiva, están en la misma línea que tú (que en condiciones normales es así), y tras dar los "primeros pasos de buenas personas" que antes mencionabamos (reuniones, etc.), el mensaje para ellos es claro. De esta línea no nos movemos, es, por así decirlo, filosofía. Y en ella creemos y tenemos nuestros argumentos y razones. Si no te gusta.....


Séptima y última idea, "dale la vuelta a a tortilla, y trata el tema con humor". Que este tipo de padres no suponga un problema. Aprovecha el conflicto para aprender, para mejorar como entrenador, en tu comunicación, a potenciar las relaciones del club, etc., una piedra en el camino no es un obstáculo, es una oportunidad. Y no te olvides de tratar el tema con humor, ten perspectiva. 


Y cuando tengas que elegir jugadores la próxima temporada, no vendría mal una entrevista con los padres.... 


Quisiera hacer una última apreciación a la hora de relacionarnos con los padres. Y es referente a la comunicación. Debemos saber cuándo, cómo, dónde y qué debemos decirles. Particularizando en los grupos de WhatsUpp o de cualquier otra red social, yo siempre he aconsejado a otros entrenadores que sólo se utilice para información general del tipo, horas de entrenamiento, cuándo se queda para el partido, etc. Se debe evitar utilizarla para vertir valoraciones, opiniones o relatar hechos ya que la interpretación acampa a sus anchas en esta situación, y los padres tienen un componente emocional hacia sus hijos lógico y natural, que puede desembocar en una conversación malinterpretada y farragosa. Es mejor utilizar unos minutos después de un entrenamiento, cara a cara. 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Un mes sin oposición

Llevamos un mes entrenando con un alevin masculino, sin oposición y con mascarilla. 

Cada generación es diferente y cada grupo también. 

No sé cuánto habrá condicionado el hecho de no tener oposición en los ejercicios, pero la primera observación es que los chavales tienen un mayor nivel de ATENCIÓN a los detalles. Y durante todo el entrenamiento, lo que significa que están mostrando una mayor facilidad para estar concentrados (concentración= atención prolongada). 

Son capaces más rápidamente de entender las dinámicas de los ejercicios, especialmente en las evoluciones que introducimos (van acumulando tareas en la misma dinámica) que lo hacen más complicado: la mano con la que tienen que pasar, la arrancada que pedimos, los apoyos, los cortes sin balón, etc. Incluso el juego 3c0 que hemos propuesto alguna vez lo han "pillado" mucho más rápido que equipos de otros años (línea agresiva-fácil, puertas atrás, etc.).  

¿Influirá el no tener oposición? Si fuera así será porque no tienen este factor más de atención (y con bastante peso específico) y pueden dirigir su mirada y su pensamiento con mayor precisión a otros aspectos. 

El no tener oposición hace irreal el juego, ya que es la esencia de la toma de decisiones. Pero la pregunta que me ronda es si no sería bueno que en las 2-3 primeras semanas de cada temporada se trabajara sin oposición con el propósito de asentar con mayor consistencia la capacidad de atención. 

Los entrenadores viendo esta tendencia hemos fomentado, recalcado y alabado a los jugadores lo bien que lo están haciendo en esta área de la atención. 

viernes, 28 de agosto de 2020

El entrenador de cantera y la profesionalización

Empiezo con una suposición: "entreno a un equipo en mi barrio, ciudad o pueblo. Aproximadamente el club tiene entre 15-25 equipos. Nadie es profesional. Pero algunos compañeros entrenan dos equipos y hacen otras labores". Hay muchos clubes de este tipo. 

Este año 2020, hay dudas sobre la competición. 


No voy a hablar ahora de lo beneficioso que es la actividad física para que nuestro sistema inmune esté equilibrado y pueda afrontar con ciertas garantías de éxito una infección de un virus como el COVID19. 


Voy a reflexionar sobre la figura del entrenador de cantera en clubes de estilo similar al mío. Sobre la dificultad o no de que pudieran ser profesionales. 

 

En primer lugar, solo conozco un club donde hacen contrato (no significa que no haya más). La nómina mensual es de unos 180 euros netos. Cuando pasó lo de marzo y el coronavirus, a los entrenadores les hicieron un ERTE y posteriormente finalizaron el contrato. Todos han cobrado su finiquito. Pero esto no es habitual. 


¿Por qué? No soy persona de leyes pero me imagino que será porque el club tendría que pagar una cantidad de dinero al Estado por cada contrato. Si mi salario como entrenador es de 250 euros al mes y no hay contrato, al club le cuesto 250 euros al mes. Si hay contrato, le cuesto más. ¿De dónde sacaría el club ese dinero si quiere que el entrenador le cueste lo mismo? De subir la cuota o de bajar los salarios.

 

La pregunta siempre ha tenido respuesta. Pero ha respondido el interlocutor equivocado: los miembros de la junta directiva de los clubes. "Es que los padres no  pagarían una cuota más alta"….¿Alguien le ha preguntado a los padres? Probablemente no. Son los que tendrían que dar la respuesta. ¿Es subir la cuota el único medio?


Una empresa es alguien que tiene algo que a otra persona le interesa y que está dispuesto a pagar una cantidad de dinero con la que el empresario está de acuerdo. 

¿Cuál es la empresa aquí? El club de baloncesto. 

¿Qué tiene? Entrenadores que enseñan baloncesto a los niños. Y deberían enseñar más cosas. Aportar valor. Que lo hacemos la mayoría. 

¿Cuánto estaría dispuesto a pagar un padre? Me imagino que iría en función de lo beneficioso que fuera para su hijo esa actividad. 

Si por ejemplo, yéndome a un caso extremo, le aseguraran que iba a sacar buenas notas gracias al baloncesto (mínimo media de 7.5), que el sistema inmune iba a ser robusto y equilibrado frente a los virus y que el chico desarrollará habilidades sociales y personales útiles para su formación personal…, quizás los padres se pensarían hacer ese gasto. 

¿De cuánto sería? Pregunta sin resolver. 


Ahora, en septiembre del 2020 nos enfrentamos a que los clubes no saben si van a poder desarrollar su actividad: ofrecer actividad de baloncesto (entrenar + competición). ¿El motivo? O que no pueden cumplir con las condiciones sanitarias exigidas o porque no haya competición.

 

Pensando en la situación actual he llegado a la conclusión de que a la mayoría de los clubes y a los entrenadores no les debería pasar nada si no se ofreciera la actividad. Simplemente no pueden desarrollar su afición. Deben seguir trabajando en lo que les genera ingresos para vivir, donde verdaderamente son profesionales: profesores, comerciales, cajeros, funcionarios, ingenieras, etc. Tampoco les debería pasar nada a los directivos. Parón y ya veremos, pero todos seguirían trabajando y ganando dinero de lo suyo. En lo que son profesionales, pues en el deporte no lo son. El baloncesto es una actividad complementaria. 


El verdadero problema es para los padres. Sus hijos no pueden practicar el deporte del baloncesto. Y no se pueden beneficiar de todo lo que aporta esa actividad. 


¿Dónde quiero llegar a parar? A la situación laboral de los entrenadores. Casi todos aceptamos las reglas del juego. Y los directivos de los clubes no se mojan por quienes son su verdadero tesoro, los que hacen que aporte valor la empresa (el club): los entrenadores.


Se necesita gente valiente para dirigir clubes y cambiar esta dinámica. El entrenador de baloncesto de cantera aporta mucho valor a la sociedad y debería estar siempre contratado.


Se necesitan personas que verdaderamente apuesten por los beneficios transversales y directos que aporta el deporte. Tipos lanzados que digan: yo te hago contrato y a los padres les cobro tanto. Esto es una empresa y aportamos mucho valor a la sociedad. Y eso hay que pagarlo. 


Hay mil fórmulas: contratos a media jornada, algún porcentaje de los entrenadores a completa.  Hay que tener además de coraje, creatividad e imaginación (tecnificaciones, campus, intercambios, financiaciones privadas, subvenciones, etc.). Y lanzarse. 


Pero tengo la sensación de que también hay entrenadores que no tienen ningún problema en no estar contratados, sino todo lo contrario, en cobrar dinero no fiscalizado. Es decir, lo que habitualmente hablamos en negro. “No, mejor no me hagas contrato”. ¿El enemigo en casa?

 

El reconocimiento no se hace con tuits o cenas a fin de temporada. Se hace jugándose la piel por tus trabajadores. Eso es liderazgo. Y además con tuits y cenas de fin de temporada. 


¿Hay líderes? Seguro que por algún sitio sí. Los anónimos que quieren y hacen las cosas bien sin mucho ruido. 


El cambio no empieza por las federaciones o el CSD o el gobierno local o autonómico. El cambio empieza más abajo. También los organismos públicos tienen que apoyar, pero no son el principal inconveniente para profesionalizar la cantera. Somos nosotros mismos: entrenadores y directivos, principalmente.


¿Es fácil? Seguro que no. El camino estará lleno de baches y obstáculos. 


¿Quién quiere empezar? Probablemente solo los locos y los valientes. 


Leía hace poco en un periódico deportivo una frase de la filósofa Angela Davis que  es apropiada para este tema:


”No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar. Cambio las cosas que no puedo aceptar.” 


lunes, 27 de julio de 2020

Alevines: ¿Fundamentos o comprensión del juego?

¿Lo global o lo analítico? ¿Fundamentos o comprensión del juego?

¿Aprender a entender el juego o aprender fundamentos (individuales y colectivos)?

Hablaba por Twitter que el año que viene entrenaré a alevines y que el objetivo principal es que entiendan el juego. A partir de ahí han surgido comentarios interesantes sobre si tiene más peso el trabajo específico de fundamentos o el global. Como me es difícil aportar desde 280 caracteres, me explayo un poco más a través de esta entrada. 

¿Entrenaremos fundamentos? Seguro que sí: pivotes, arrancadas, apoyos, la mirada, la comunicación, el pase, el tiro en sus múltiples variantes, el equilibrio, la coordinación, el bote útil, etc. O en defensa: parar el balón, los centros de gravedad, saber usar todo el cuerpo, referencias, manos, apoyos, generar contactos, etc. 

Y eso lo vamos a entrenar en todos los entrenamientos. No hay duda. 

Pero todo lo que se entrena tendrá una transferencia siempre al juego colectivo. El jugador utilizará todo lo que aprenda para ponerlo en práctica en el juego. Será el resultado de una decisión tomada. Y esa decisión está apoyada en esos fundamentos y en la comprensión del juego. Todo fundamento tiene una transferencia para comprender la complejidad del juego. No se enseñan pivotes, sino que se enseñan pivotes para...

Los espacios, los cortes, las trayectorias, las situaciones interiores, las exteriores, reemplazos, líneas de pase fácil o agresiva, etc., se integraran con los fundamentos individuales. 

Pero el jugador tiene que comprender el juego: los ritmos, los espacios, la verticalidad, el "timing", las reacciones defensivas a mis movimientos ofensivos, que el 1c1 se gana de poco y caduca, las normas que nos limitan o podemos usarlas en beneficio nuestro, etc. 

Comprender el juego que juega y donde no está presente el entrenador, sino sus compañeros, los rivales, unos espacios, un balón, unas normas y un juez que evalúa su cumplimiento. 

¿Cuáles son nuestros objetivos en el equipo?

Cuatro son nuestros objetivos transversales:
  • Aprender a entrenar
  • Aprender a tomar decisiones
  • Aprender a ejecutar eficazmente
  • Entrenar el buen carácter del deportista
Además nos regiremos por unos principios que serán las directrices de nuestra conducta:
  • El juego supeditado al desarrollo del jugador. Es decir, los planteamientos colectivos (el conocimiento del juego) favorecerán la puesta en práctica de los fundamentos y conceptos trabajados. 
  • Se evalúa lo merecido y no lo conseguido. Ganar no es un objetivo sino una consecuencia. 
  • Entrenar con intención. El jugador tiene que saber para qué se está trabajando un fundamento (volvemos al conocimiento del juego).
  • No dejar jugadores en el camino. 
  • El rival como compañero de viaje. 
  • Cómodos en la incomodidad. Estar en permanente aprendizaje. Asentar y asimilar pero seguir aprendiendo. 

TODO está orientado a que el jugador comprenda el juego. 

jueves, 23 de julio de 2020

Entrenar con alevines

El desarrollo de una persona desde que nace hasta los 22 años lo divido en tres etapas donde los padres en cada una de ellas tienen un objetivo general principal. Si añadimos al proceso el entorno deportivo se incluiría una cuarta etapa:

  • Primera etapa: 0-12 años. Objetivo: AUTONOMÍA. 
  • Segunda etapa: 12-16 años. Objetivo: LIBERTAD RESPONSABLE. 
  • Tercera etapa: 16-22 años. Objetivo: INTERDEPENDENCIA. 
  • Cuarta etapa: 22 años hasta retirada. 

El proceso deportivo de un jugador se refleja en la siguiente imagen:


En cada una de estas etapas, el jugador está influenciado por diferentes actores que aparecen y desaparecen ejerciendo un impacto de diferentes intensidades. El entorno afecta sobresalientemente en el desarrollo del deportista. 

Luego, para el entrenador el entorno es un factor a considerar. No está bajo su control, pero impacta. 

El jugador tiene que desarrollar una serie de rasgos de la personalidad que le ayuden a llegar al máximo de lo que pueda llegar a ser. Y nuestra labor de entrenador es ayudarle a conseguir ese reto. Se trata de modelar y no moldear (no hacer jugadores según el molde mío). Es regar, podar, nutrir y airear el árbol para que crezca, no sacar árboles iguales uno tras otro. Los rasgos ayudarán a construir un árbol sano y fuerte. 

Los rasgos a inculcar se dividen en tres niveles:

1. Nivel personal:
  • Humildad 
  • Respeto 
  • Capacidad de sufrir
  • Atención en tres niveles: horizonte, roles y pasos del camino
2. El proceso:
  • Reflexivo
  • Paciente
  • Perseverante
  • Autoexigente
3. El momento:
  • Atrevido
  • Sereno
  • Intuitivo
  • Curioso

Es habitual que el entorno que rodea a un jugador en edad alevín sea su familia, padres y colegio. Luego el entrenador (club). 

El primer paso para construir una casa sólida y duradera son los cimientos. Y es al principio de la construcción cuando se deben establecer ( no empezar a construir la casa por el tejado). 

Para poder poner las bases se necesita que todos los adultos que rodean al niño estén de acuerdo en la línea a seguir. De ese modo, toda la dotación del barco (el jugador) trabajará para ir al mismo rumbo. Imaginaros un barco romano donde los que gobiernan las velas creen que hay que ir hacia el norte y los remeros piensan que la proa debe apuntar al sur. El barco no irá a ninguno de los dos sitios. Navegará errático o con suerte llegará a su destino. 

Entonces considero clave y fundamental que club y padres se pongan de acuerdo. Dos son las herramientas que tienen a su disposición: EL EJEMPLO Y LA COMUNICACIÓN. 

El entrenador tiene que ser un ejemplo de esos rasgos que pretendemos inculcar. Y los padres también. 

Y la comunicación entre entrenadores y padres debería ser una parte más del entrenamiento. No es exclusivamente lo que sucede en la cancha lo que va a permitir al jugador estar en situación de llegar a su máxima expresión y crecer sano y robusto, sino que la ALINEACIÓN entre padres y club en la etapa alevin  es vital para construir los cimientos de una casa sólida y duradera. En la metáfora del árbol diríamos que son las raíces. 

Las charlas con los padres para explicarles el rumbo y cómo se quiere alcanzar son muy importantes. Deben estar planificadas al igual que lo están los entrenamientos. Entenderán cómo nos comportamos los entrenadores, cómo hablamos a sus hijos, las dinámicas de entrenamientos y partidos, etc. Y nosotros conoceremos mejor al jugador, a través tanto de nuestra observación como de la información proporcionada por sus padres.