viernes, 12 de junio de 2015

Rodearse de gente sabia

Llevo cuatro años bastante desconectado del baloncesto, bueno, no del baloncesto en su totalidad sino de mi faceta de entrenador. A veces la vida te hace tomar otros caminos a los inicialmente previstos: hay que tomar decisiones, elegir ramificaciones de este árbol de incertidumbres llamado vida e ir conformando nuestro destino. Aunque parece que te alejas de algo, todo suma, quizá realmente te estés acercando, quizá te acerques a otra cosa aún por descubrir.

Si el blog sigue vivo, desde luego que es por mi compañero, que no sólo continúa entrenando sino que es una energía vital positiva que contagia todo a su alrededor, como seguramente podéis intuir. Alguno incluso se preguntará ¿por qué no me ha entrenado a mí este tipo? La respuesta es sencilla: no hay muchos como él.

Leer sus últimos artículos -el blog ha derivado casi en filosofía del baloncesto y de vida- me ha hecho reflexionar nuevamente. Es importante rodearse en la vida de gente sabia, de gente positiva.


La distancia me ha permitido ver más claramente por qué amo el baloncesto: por su plasticidad, por su elegancia, por su "poesía al movimiento" que dijo Trecet (y no sé si Neruda antes que él) pero, sobre todo, por la gente. 

Por gente positiva, vital, contagiosa y enérgica que usan el baloncesto como vehículo para contagiar y forjar a otros como ellos, como hace mi amigo entrenador; por ese jugador tímido, que llegó el último, que creyó en sí mismo y se hizo imprescindible y querido por todos; por ese jugador, serio, responsable, buen compañero que lo daba todo por el equipo y todos lo darían todo por él; por ese entrenador que te felicitó por tu trabajo cuando te había ganado de 20; por ese padre abnegado que día tras día lleva a su hijo a entrenar y le inculca el valor del esfuerzo, juegue o no.

No todos somos así, desde luego, pero podemos aprender, esas personas están ahí para ayudarnos a ser mejores personas, mejores jugadores, mejores dentro de un grupo. Son sabios. Aprendamos de ellos, a ser como ellos, a reconocernos en su forma de actuar, a llenar nuestra vida de gente sabia y positiva.

Y ahora, ¿qué clase de jugador/persona quieres ser?


Entrenamiento 4 postemporada. Cuando el balón sube.

Pues si, trabajamos el control del balón cuando está subiendo tras botar en el suelo. Y a partir de ahí el 1c1. Acordaros que hablamos del fundamento del "bote mirando".
Era cuestión de que ellas sintieran cómo se desliza el balón en la mano de bote, mientras sube hacia arriba y tengo el mayor tiempo de control del balón. Y mientras....ruido de zapas en el suelo. Eso significa que están disociando el bote de sus gestos corporales y de sus pies.
Y con eso, luego leer cómo reacciona la defensa a mis trampas en el 1c1, y tomar decisiones, abrir espacios para el tiro, ver que la línea entre ella y el aro queda libre de defensora porque la he engañado, y entonces me tiro como una loca al aro (de momento nos dan igual las ayudas defensivas que aparezcan...buscamos osadía).
Pero lo que más me gustó del entrenamiento fue que empezamos intentando hacer mates en canastas de mini. Son chicas del 2000, 14-15 años. Yo hice un mate, y me quisieron imitar. Pensaban que ni tocaban el aro. Les dije si querían probar sin balón. Y qué casualidad que había alguna que tocaba el aro. ¡¡¡¡ Y no lo sabían !!!! Y entonces decidí que en lugar de utilizar un balón del "6", que lo intentaran con una pelota de tenis. Y un par de ellas la metían para abajo. ¡¡Que sensación !!
Es curioso que puedas hacer cosas que ni tu mismo pienses que las puedes hacer. ¿Verdad?
Sería muy interesante que no le pusieramos barreras a los jugadores. No entrenan pivotes porque son alevines, por poner una barrera. Es que en mini tenemos que construir manejadores de balón...otra barrera. No puede haber bloqueos en infantil....otra barrera. Todo lo deberíamos cuestionar. Y encontrar razones de peso para caminar por un camino, pero siempre cuestionándonos las cosas.
No hablo de vivir en la incertidumbre permanente, pero de vez en cuando, pararnos a pensar y decir: "y por qué no intento hacer un mate".

jueves, 11 de junio de 2015

Ya queda poco. Centrados en el resultado. ¿Y el camino?

"Qué tal, cómo va?"
"Bien, a mitad de semana, ya queda poco".

Esta conversación la he escuchado esta mañana mientras iba al trabajo. En sí misma no es nada diferente a cualquier comentario típico de cualquier día de diario.
 
Pero me paré a pensar un momento y caí en la cuenta de que tenía más "chicha" de lo que aparenta. Y por supuesto, como todo en la vida, tenía relación con el baloncesto; o como todo lo de baloncesto que tiene relación con la vida.
 
"Bien, ya queda poco". Esta frase implica en primer lugar que el foco está puesto en el fin de semana. en los días en los que, la mayoría de la gente, no trabaja. Es decir, de siete días de la semana, cinco nos los pasamos pensando en los otros dos días. El 65% del tiempo de la semana nos lo pasamos deseando que llegue el 35% restante.
 
Otro aspecto que podríamos considerar es que lo que hacemos durante la semana, parece que no nos gusta mucho. Uhm...otra circunstancia extraña.
 
En baloncesto muchas veces nos pasamos el tiempo pensando en si es o no canasta. Convertir la canasta sería nuestro fin de semana. ¿Y todos los pasos previos que hay antes de conseguir la canasta?
 
¿En cuantos clubes de cantera hacen crónicas de los partidos y las cuelgan en su web? Si un equipo entrena tres días a la semana y juega uno, significa que, proporcionalmente, el entrenamiento tiene un peso de un 75% y el partido de un 25%. Pero solo subimos la crónica del 25% del trabajo. El otro 75%, se obvia. No se tiene en cuenta.
 
Al igual que en la conversación, parece que nos centramos en los resultados, en la canasta,en el día del partido,  y no le otorgamos la importancia que tiene al tiempo de la semana, al tiempo del entrenamiento, al trabajo del gesto, de la toma de decisiones de la jugadora.
 
No prestamos importancia al camino. Estamos permanentemente mirando a la cima a ver si llegamos. Y no nos damos cuenta de los maravillosos paisajes que estamos atravesando mientras andamos. De lo divertido que es cada minuto del entrenamiento, de ver cómo tratan de superarse.
 
¿Por qué pensar sólo en el fin de semana? Aunque nuestro trabajo no nos apasione, ni sea la "pera limonera", tenemos demasiado tiempo a lo largo de un lunes, martes, miércoles o jueves, como para despreciarlo y querer que vuele. "Ya queda poco", cierro los ojos y trato de que pase rápido la semana, y las horas de oficina no tienen valor en mi vida. Y las horas de estudio, de universidad o de instituto no tienen valor en mi vida.
 
Existen demasiadas cosas "chulas" en los entrenamientos como para pensar sólo en el día del partido. No resto importancia al partido, sino que deberíamos pensar en "la justa importancia" que tiene.
 
"Qué tal, cómo va?"
"Bien, a mitad de semana, disfrutando de miércoles, que nos puede deparar cosas muy chulas".
 
Como dijo aquel......"porque la vida puede ser maravillosa".

lunes, 8 de junio de 2015

Convivir con el fallo. Lebron y Curry

Llevamos dos partidos de las finales de la NBA 2015. Dos jugadores vuelan por encima del resto, Lebron James y Stephen Curry. Cada uno con un estilo de liderazgo muy marcado y diferente, que no mejor o peor. El primero, Lebron, más autoritario, el segundo, Curry, más colaborativo. 

En ambos partidos se ha jugado prórroga. En ambos partidos, los dos han tenido bolas decisivas para desnivelar la balanza en los últimos segundos. En ambos partidos, los dos jugadores han fallado. No han conseguido su objetivo de meter canasta. Incluso en el segundo partido, Curry, "El rey del triple" esta temporada, con una mecánica maravillosa, que en un entrenamiento hizo una serie de 75/75 en tiros de tres, en el segundo partido, hizo una serie de 2 triples de 15 intentos, y muchos con tiempo y espacio para meterla.

Y nadie dice nada, y nadie les recrimina. Siguen siendo líderes, siguen siendo enormes jugadores. Siguen tirando. Porque el fallo forma parte del juego. Los jugadores lo tienen asumido, pero.....¿y nosotros los entrenadores de cantera? ¿tenemos asumido el fallo? ¿tenemos asumidas las pérdidas de balón?¿tenemos asumidos bajos porcentajes de acierto?¿tenemos asumidas violaciones del juego? 

Todos estos fallos forman parte del proceso de aprendizaje. Y nosotros como entrenadores tenemos que saber, que, primero, nosotros también fallamos, en multitud de ocasiones. Tenemos que utilizar el fallo del jugador para fortalecer su confianza y sus ganas de seguir intentando cosas. Porque, quizás, nos preocupemos más del resultado final de la acción (si es canasta o no) y menos de si la toma de decisión es correcta, si la ejecución ha sido buena o si el jugador sabe qué ha pasado y por qué. Es en estos aspectos y otros muchos más, en los que se tiene que centrar un entrenador, y no tanto en si ha metido la canasta o no. Cuando hayamos ayudado al jugador a comprender todos estos aspectos, nos podremos ir centrando en mejorar los detalles de los fundamentos, para mejorar las finalizaciones y la puntería del jugador, con el objetivo de meter canasta, ya que al final, también se trata de meter canasta.

Aunque ya os digo, los buenos, tampoco la meten.

sábado, 6 de junio de 2015

¿Por qué? ¿Para qué?. Entrenamientos 1,2, y 3 Postemporada.

La época que transita entre la finalización de la competición y el descanso estival es un momento perfecto para trabajar ideas y conceptos de cara a la siguiente temporada, o para mejorar fundamentos de las jugadoras o su condición física. 

Estoy con un equipo de chicas del año 2000 que la próxima temporada serán cadetes de segundo año. 

Los tres primeros entrenamientos de la postemporada se han basado en un concepto "Valentía". En el primer entrenamiento les dije que quería que fueran valientes cada vez que cogieran el balón. Ellas lo entendieron como recibir el balón y atacar el aro. No lo limité. Simplemente dejé que lo hicieran. Además, no les dí ninguna herramienta. Sólo dejé que se lanzaran como locas al 1c1. 

Tuvimos un torneo y lo único que les pedí fue que fueran valientes. Se lanzaron como locas de nuevo al 1c1, y se chocaban contra sus defensoras, o si lograban rebasarlas, contra otras defensoras que venían en ayuda de sus compañeras. No lo limité, no dí más pautas, solo las aplaudía por el hecho de que estaban siendo valientes. Algunas veces en el 1c1 doblaban el balón y surgían tiros cómodos. Lo aplaudía.  Por cierto, perdí el partido.

En el segundo entrenamiento, les dí una herramienta de fundamentos individuales, que antes de atacar en el 1c1 dieran un salto en un tiempo, engañaran con el cuerpo, y en la caída, apoyaran con el pie que les iba a lanzar. Al tiempo les propuse que centraran la atención en el cuerpo de la defensora. 

En el tercer entrenamiento, hablamos del concepto de valentía. Llegamos a la conclusión de que no solo era el 1c1, sino que valentía era lo mismo que ser amenazante con balón (¿llegaremos a ser amenazantes sin balón?) y que una finta de tiro, era amenazar. Vamos, que siempre tenía que hacer algo para mantenera alerta a la defensa. 

Entre todo esto, les enseñé un par de gestos de "bote mirando" molones. 

Y paré el entrenamiento para que una jugadora repitiera el maravilloso sonido de las zapas en el suelo, cuando mueves mucho los pies en recorridos cortos y suena muchísimo. Era que estaba disociando bote de pasos. Maravilloso...y si juega con su cuerpo para engañar, mejor todavía. 

Y alababa cada acción en las que se atrevían.....aunque la mayoría no acabaran en canasta. Y cuando se atrevían y fallaban....las aplaudía y chocaba con ellas, y les daba un mini pauta, o les preguntaba si creían que lo habían hecho bien. 

Y al principio del entrenamiento les dije que a partir de entonces, siempre que yo contara algo en sus cabezas tenían que tenr dos preguntas....¿por qué? y ¿para qué? Y que si no tenían respuesta. Lo hablábamos. 

Os dejo el trailer de "Brave".....valentía.