lunes, 5 de diciembre de 2016

El grito en el entrenamiento y el partido

Este artículo viene a consecuencia de una serie de tweets referidos al grito como una herramienta a utilizar por los entrenadores en la gestión de los entrenamientos y partidos. 

La voz tiene una serie de cualidades, que resumidamente son:
  • Timbre. Es la “huella digital de la voz”, no hay dos iguales.  Lo intrínseco de cada voz.
  • Tono. Es el grado de elevación de un sonido correspondiente a la mayor o menor rapidez de las vibraciones de los cuerpos sonoros, en este caso de las cuerdas vocales. El tono de la voz debe variar, subir y bajar como en una escala musical para que la voz no resulte monótona. Nos informa mucho sobre su expresión,sobre  las emociones que le acompaña, sobre  lo que quiere o intenta expresar.
  • Intensidad (o volumen). Hace referencia a la fuerza y el volumen acentual. Lo fuerte o suave de su sonido.
  • Tiempo. Mide el tiempo de duración del sonido y la velocidad que alcanza. Lento, normal, rápido y andante.
El timbre diríamos que es nuestra identidad, lo que nos distingue.

Y a partir de ahí, tendríamos el tono, el volumen y el tiempo, como aspectos bajo nuestro control a modificar.

En temas de comunicación, otro aspecto que considero importante reseñar en un entrenador es el principio de: “se quien eres, no pretendas ser otro”, haciendo referencia a mostrarte tal y cómo eres en todas las circunstancias o situaciones. 

Hemos introducido dos elementos en la ecuación:
  • el primero, la voz y aquello que está bajo mi control en su gestión (tono, volumen y duración). 
  • y en segundo lugar tu personalidad y la veracidad y coherencia de tus acciones frente a tu forma de ser.
  • e incluiría un tercero, pero en el que no vamos a extendernos mucho, el lenguaje corporal o no verbal. 
Podríamos decir que gritar es elevar la voz más de lo acostumbrado. En condiciones habituales, nuestra voz no es elevada. 

Y a partir de estas reflexiones, la pregunta sería, ¿es útil el grito en el desarrollo de un entrenamiento o partido?

Diría, de manera obvia, que si el entorno donde se desarrolla la práctica deportiva es de un volumen elevado (tres equipos entrenando a la vez), probablemente, tengamos que elevar nuestra voz, simplemente por el hecho de que sino, no nos oiran nuestras jugadoras.

El segundo punto que introducíamos era el de la personalidad. Si eres una persona tranquila, no acostumbrada a gritos, muy probablemente no “seas de gritar”. Y esto, en ocasiones, se confunde con falta de intensidad. Si el entrenador grita, el jugador está intenso. Probablemente sea así, aunque lo que tiene que mantener al jugador intenso es su actitud y no el grito de su entrenador. Debe ser algo inherente al propio jugador. La labor del entrenador estará en diseñar una sesión suficientemente atractiva para el jugador, que le suponga un reto en sus habilidades y le mantenga centrado y con un nivel de concentración e intensidad adecuado. Evidentemente, tenemos 12 jugadores con niveles diferentes, lo que me llevaría a preparar entrenamientos individualizados. Pero como esto no es tenis, sino un deporte colectivo, el entrenador tiene que seguir buscando recursos para proporcionar, con un solo ejercicio, retos adecuados para cada uno de sus jugadores. Y dentro de ese ejercicio guiar a los jugadores en sus diferentes retos. O si los unificas, gestionar tu comunicación según el jugador (animar más al que sabes que le cuesta, reforzar positivamente al que le sale, fomentar que se apoyen entre pares, etc.).

¿Y dónde entra aquí el grito? Un grito concreto puede ser una llamada de atención puntual, para poner de nuevo en el camino a la jugadora. Estaríamos jugando con el volumen de nuestra voz. Hasta aquí, de acuerdo. Donde ya no lo estoy, es que esta subida de volumen vaya acompañada de un tono inadecuado (tono=expresión de las emociones), en el que se manifiesta la frustración del entrenador porque no se han logrado alcanzar las expectativas que el propio entrenador tenía puestas en ese ejercicio, jugador o situación de partido. Y que sea un recurso habitual. Aquí tampoco estoy de acuerdo. 

Y es en el tono y en el tiempo donde creo que tenemos que hacer más hincapié, en detrimento del volumen, ya que ambos, tono y tiempo, tienen más impacto en los jugadores. Un tono seco y cortante, por ejemplo. Si le sumas una cadencia lenta en el hablar, o determinadas pausas, probablemente captes mayor atención de las jugadoras que con una simple elevación del volumen. 

Y no digo que no se juegue con el volumen, pero no siempre hacia arriba. También hacia abajo. Bajar el volumen es otro recurso. Y muy útil. 

De este modo, y resumiendo, desde mi punto de vista y mi forma de ser, no soy muy participe de captar la atención de la jugadora o fomentar su intensidad o actitud a través de elevar la voz más de lo acostumbrado (lo que viene siendo gritar), sino mediante el juego de los recursos disponibles, tono, duración y volumen (hacia abajo y no hacia arriba). 

Y reseñar por último el tercer aspecto importante en la ecuación, que sería mi lenguaje corporal. Este debe acompañar y complementar al verbal. Como las vías de un tren que van en paralelo a alcanzar un destino común. Pero eso da para otro artículo. 


Así que entrenador, piensa como eres, juega con las características de la voz, diseña ejercicios que sean un reto, trabaja tu lenguaje no verbal, y probablemente, haya muy pocas ocasiones en las que tengas que elevar tu voz para transmitir un mensaje, ya que por otro lado, recuerda que el baloncesto les gusta mucho a todas tus jugadoras, y si algo no sale o se aburren, piensa que probablemente tú tengas mucha de responsabilidad en ello. Y el grito, no lo solucionará.  

domingo, 13 de noviembre de 2016

La ética en el baloncesto de cantera

Ética: “Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida.” Esto es como define la Real Academia de la Lengua la palabra ética. 

146-2. Ese es el resultado que he visto en un partido de liga en la categoría cadete, chicas del 2001-2002. No es ético. 

El entrenador del equipo ganador no tiene ni idea de para qué sirve el baloncesto. Tajante y radical. No vi el partido, ni me hace falta verlo. No es un entrenador ético, no es un entrenador con normas morales en el ámbito del baloncesto. Es un entrenador que solo quiere ganar por la mayor diferencia de puntos posibles. 

Probablemente los defensores del resultado digan que el equipo que ganó fue fiel a sus principios, y eso es respeto al rival. Probablemente el equipo ganador presionaría a toda pista todo el rato, 2c1, etc. Probablemente dirían que eso es respetar al rival, y que cuando se sale a competir, pues se compite y que si la diferencia es esa, pues es esa y punto. Que esto es un juego y no tiene nada en contra de nadie. 

Flaco favor le está haciendo a sus jugadoras desde mi punto de vista.

Para mí el baloncesto significa más que una victoria o derrota. Yo me he enfrentado a equipos menos técnicos que el mío, donde ganábamos por amplias ventajas, y como decía algún entrenador por twitter, hay mil maneras de enfocar el partido más allá de seguir haciendo tu juego para pasar por encima del rival. Enumero alguno de los puntos que modifiqué a lo largo del partido en función de las debilidades del rival:

  • Dejar de presionar a toda pista. No tiene sentido alguno. 
  • Minimizar el bote. Aprovechar para trabajar el pase y el juego sin balón. 
  • Trabajar el tiro de larga distancia. Era fácil llegar debajo del aro, ya que las jugadoras rivales eran más bajas y débiles. Podría haber metido de cerca, donde los porcentajes hubieran sido altos, pero fomenté tirar de lejos (porcentajes más bajos) para trabajar nuestra mecánica de tiro de larga distancia. 
  • Trabajar más hacia el lado izquierdo de la pista. Trabajar la lateralidad en el bote y la visión hacia ese lado izquierdo que lo tenemos más olvidado (excepto las zurdas del equipo). 
  • Dar muchos más minutos a mis jugadoras con menos confianza en su juego, para que, jugando contra un rival que opone menos resistencia, se atrevan a trabajar cosas. 


Creo que el baloncesto también está para trabajar la compasión o empatía hacia el rival. Y considero que el baloncesto debe utilizarse para transmitir estas ideas a tus jugadores, aprovechar lo que la cancha nos ofrece para formar más allá de los aspectos técnicos. Y ser muy superior a un rival, te proporciona espacios para formar a tus jugadoras como personas, y me refiero a formar buenas personas. 

martes, 1 de noviembre de 2016

Entrenamiento analítico del tiro. Secuencia y auto-entrenamiento para las jugadoras. Elementos comunes en cualquier tiro

En el siguiente video se explican dos formas en las que de manera general se encuadrarían dos estilos de tiro. Un movimieno y dos movimientos, donde los brazos determinan cuál será uno u otro al pararlos o no en el movimiento continuo del gesto del tiro. 



Además, observamos que cada jugador, lógicamente, tiene su estilo propio, ya que cada uno tenemos una anatomía diferente y una cabeza (cerebro) distinta. 

Pero todos los tiros de los distintos jugadores tienen aspectos en común. 

El otro día tuve una sesión de tiro con 5 de mis jugadoras. Vieron el vídeo y sacamos una serie de “key points” comunes a cualquier tiro. 

Estos son los que ellas sacaron y las palabras claves asociadas a cada paso:

  1. Agarre firme del balón. Agarre. 
  2. Cómoda colocación de los pies. Pies.
  3. Flexión de las piernas al tiempo que el balón baja por debajo de la cintura. Flexión y abajo. 
  4. Elevación de los brazos y extensión completa de las piernas. Extensión y arriba. 
  5. Extensión de brazos. Brazos. 
  6. Salto. 
  7. Mano de tiro mira al aro, la acompañante guía, inicialmente. Mano y guía. 
Iniciamos un entrenamiento a través de un proceso de aprendizaje analítico:
  1. Cada una coge un balón se hace un autopase y realiza los tres primeros puntos, utilizando un par de segundos en cada paso. 
  2. Cualquier ejercicio sencillo de tiro, como por ejemplo, una fila en línea de fondo con balón y la otra, cada vez en un sitio diferente, a una distancia de 5 metros. Pasas y ocupas la fila a la que pasaste, la que tira coge su rebote y va a fila de balón. 
  3. A través del ejercicio trabajamos, ya en movimiento y con acción de tiro, cada uno de los tres primeros pasos. A los 2-3 minutos, ponemos el reto de meter 10-15 tiros, pero centrándonos en el gesto del paso correspondiente. 
  4. Posteriormente, vamos metiendo los siguientes puntos y realizamos la misma dinámica. 
  5. Podríamos hacer lo mismo a través de salidas de indirectos, coger y tirar, tiro tras bote, etc. 
  6. Posteriormente, podríamos, afianzados y asimilados los puntos (lo que significa un montón de entrenos), trabajar introduciendo limitaciones de tiempo, zonas competitivas contra otros jugadores, etc., para incrementar la simulación a la competición real. 
¿Qué hemos hecho en este proceso de enseñanza?


  • Fundamentalmente, darle a las jugadoras unos puntos de enseñanza de referencia, donde ellas, sin la necesidad del entrenador, pueden trabajar autocorrigiéndose. Proporcionamos conocimiento y criterios de atención (en qué se tienen que fijar). 

  • Acercar progresivamente el gesto del tiro a una situación de partido, modificando los tipos de lanzamiento, zonas de lanzamiento y introduciendo estrés al tiro, como el tiempo o la competición. 

En los puntos de extensión hay que hacer hincapié, ya que son los que proporcionan la fuerza que va acumulando el cuerpo para realizar el tiro. Caderas, hombros y cuello tienen que estar lo más relajado posibles a la hora de ejecutar el tiro. Es un aspecto clave. Tirar sin forzar estas partes del cuerpo. 


sábado, 29 de octubre de 2016

Cada día me interesa menos el resultado parcial del partido.....

Cada día me interesa menos el resultado parcial del partido. Y cada día creo que lo que estoy haciendo como entrenador de baloncesto no tiene nada que ver con el resultado final de cada partido de fin de semana. Ya gane o pierda. 

Y cada día creo que me entiende menos gente cuando digo estas cosas. 

Me centro en mis jugadoras, y tenemos a los rivales como compañeras de viaje, que nos permiten, gracias a su esfuerzo y tesón de pretender vencernos en la pista, hacernos cada día mejores y más grandes. 

Seguimos trabajando la frustración en mi equipo.

Evidentemente, se dieron signos de frustración en el partido de este fin de semana, provocados por acciones del rival o decisiones arbitrales. E incluso fuimos capaces de percibir cómo esa frustración, en determinados momentos, nos cegaba el intelecto e impedía tomar el control sobre nuestras acciones. 

Gracias a trabajo de conversar sobre ella, la frustración, fuimos hablando a lo largo del partido de cómo nos sentíamos ante decisiones o acciones de personas fuera de nuestro equipo. Esa conciencia de una misma, el análisis de cómo les afectaba, y el conocimiento de cómo gestionarla, dió lugar a un cambio de actitud en las jugadoras. Empezaron a tomar decisiones en el campo. Unas terminaban en éxito (un buen pase, una canasta, un gesto sobre el bote molón, etc.) y otras no. 

Empezaron a centrarse en el juego, en utilizar el fallo tal y como escribimos en la pizarra antes de iniciar el partido, “el fallo como oportunidad”. Y fuimos creciendo a través del juego. Todas. Cada una de ellas, ha sido capaz de realizar alguna de las indicaciones dadas desde el banquillo, tales como: “antes de tomar una decisión, mira para comprender, y entonces, decide si dar el pase o no” o “defender no es acompañar a mi rival, sino impedir sus acciones”.

Y trabajar de esta manera, les proporciona una pequeña dosis de confianza personal, dentro y fuera de la pista. Y ese es un de mis objetivos, que tengan cada día más confianza en ellas mismas, más seguridad y determinación. Pequeñas píldoras de confianza que aportan a su proceso de madurez. Y yo encantado de que el baloncesto sea útil. 


Y además, técnicamente, gracias a todo esto, cada día son mejores. Ahora nos queda, poco a poco, juntar todo esto desde la perspectiva del colectivo. Fundamentalmente, aprender a jugar sin balón, ofensiva y defensivamente, que no es tarea fácil. Pero tenemos todo el tiempo del mundo. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

La respuesta la tienen ellas. La frustración, qué es, cómo se manifiesta y cómo se gestiona.

Todos hemos tenido alguna vez algún objetivo que cumplir y no lo hemos conseguido. 

El otro día mi equipo de jugadoras adolescentes, 14-15 años, ganaron el partido por más de 40 puntos. Dos lloraron y otras tres más se enfadaron con ellas mismas, recluyéndose en un lugar alejado del banquillo. 

La noticia fue buena y mala para mi. Buena porque vi que las jugadoras iban más allá del resultado del partido a la hora de enjuiciar su actuación. La mala porque la frustración no les dejaba ver más allá de sí mismas. 

Son adolescentes, están en el proceso de ser adultas aunque, quizás, no tienen todas las herramientas a su disposición para desenvolverse en un mundo adulto (y probablemente los adultos tampoco las tengamos). 

Pero no están en lo cierto. Con 14 y 15 años tienen muchas más herramientas a su alcance que las que creen y nosotros creemos. Solo es cuestión de preguntar. 

Y así lo hice. Ví que la frustración nos limitaba indivualmente, lo que directamente afecta al colectivo.  Y les pregunté individualmente a cada una las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es la frustración?
  2. ¿Cómo se manifiesta?
  3. ¿Cómo se gestiona?

Cogi sus respuestas y las condensé en las imágenes que a continuación comparto. El contenido es exclusivo suyo, ni libros, revistas o artículos. Sólo sus respuestas. Me sorprendí, se sorprendieron y cuando las compartí con los padres, ellos también se sorprendieron. 

Ver esas respuestas me hizo pensar en todo el potencial que ellas tienen y reflexionar sobre varios aspectos:

  • Mi labor como entrenador no es tanto la de “formar personas a través del baloncesto” sino la de “facilitador”. Facilitarles espacio para apoyarlas en su desarrollo, hacerlas ver todas las capacidades que tienen y cómo pueden aplicarlas. 
  • Cómo utilizar el baloncesto para ayudarlas en su día a día. Pero de una forma práctica, que puedan aplicar el conocimiento adquirido a través de las experiencias en la cancha en su día a día fuera de ella. 
  • En cómo si ponemos el individuo, o sus ideas, al servicio del colectivo, el retorno es mayor. Individualmente no tenían claro qué era la frustración, pero al poner las ideas en común, el resultado fue sorprendente. 


A continuación os dejo sus respuestas a las tres preguntas, un resumen de ellas, y aspectos claves que consideramos en este proceso.