martes, 23 de junio de 2015

Partido 2. Torneo. Emociones y condición física.

Tras el primer partido, donde emociones como el miedo o la vergüenza llamaron a nuestra puerta, donde nos centramos en aspectos externos a nosotras, el segundo, nos lo planteamos con el reto de trabajar y centrarnos en lo que estaba bajo nuestro control.
 
¿Y qué cosas estaban bajo nuestro control? Pues llegamos a la conclusión que una mejor circulación del balón. ¿Y para qué? Pues para mover a la defensa con el objetivo de que nuestras ventajas fueran "mayores ventajas". Ventajas con suficiente "tiempo y espacio" para ejecutar buenos tiros, ya que nuestra mecánica de lanzamiento no es excesivamente rápida, con lo que no se puede tener opciones de éxito en el lanzamiento si lanzamos precipitadamente porque no tengo ni tiempo ni espacio para la ejecución del fundamento.
 
El tema de la valentía lo vamos metiendo en nuestro ADN. Y mola. A ellas también les gusta sentirse valientes y que su entrenador lo reconozca. Es un punto de partida fundamental para poder trabajar "millones de cosas". Valientes, sin miedo a fallar. Sabiendo que el fallo las hará mejores.
 
Y por último una reflexión sobre la condición física. Es muy importante tener una buena condición física, por ejemplo, para evitar lesiones. Pero hay un aspecto en el que la condición física tiene una incidencia directa, y es en las capacidades mentales. Si físicamente estoy bien, mi capacidad de toma de decisiones está en mejores condiciones también, puedo leer mejor, ejecutar mejor, pensar mejor, mis actos inconscientes serán más eficientes, etc.
 
Y mi capacidad de concentración será mayor. Y entonces podré seguir pensando en las cosas que tenemos que hacer en el campo, en las que están bajo mi control, y la mente no se me irá a "estoy agotada", "como corre la 7", etc.
 
Nuestra capacidad física se vió mermada a partir del descanso, y fuimos perdiendo capacidad de concentración y atención plena. La buena noticia es que cuando tenemos el depósito lleno de gasolina, sabemos centrarnos en lo que está bajo nuestro control y entendemos para qué hacemos las cosas que estamos haciendo. ¡ Y las hacemos !