jueves, 11 de junio de 2015

Ya queda poco. Centrados en el resultado. ¿Y el camino?

"Qué tal, cómo va?"
"Bien, a mitad de semana, ya queda poco".

Esta conversación la he escuchado esta mañana mientras iba al trabajo. En sí misma no es nada diferente a cualquier comentario típico de cualquier día de diario.
 
Pero me paré a pensar un momento y caí en la cuenta de que tenía más "chicha" de lo que aparenta. Y por supuesto, como todo en la vida, tenía relación con el baloncesto; o como todo lo de baloncesto que tiene relación con la vida.
 
"Bien, ya queda poco". Esta frase implica en primer lugar que el foco está puesto en el fin de semana. en los días en los que, la mayoría de la gente, no trabaja. Es decir, de siete días de la semana, cinco nos los pasamos pensando en los otros dos días. El 65% del tiempo de la semana nos lo pasamos deseando que llegue el 35% restante.
 
Otro aspecto que podríamos considerar es que lo que hacemos durante la semana, parece que no nos gusta mucho. Uhm...otra circunstancia extraña.
 
En baloncesto muchas veces nos pasamos el tiempo pensando en si es o no canasta. Convertir la canasta sería nuestro fin de semana. ¿Y todos los pasos previos que hay antes de conseguir la canasta?
 
¿En cuantos clubes de cantera hacen crónicas de los partidos y las cuelgan en su web? Si un equipo entrena tres días a la semana y juega uno, significa que, proporcionalmente, el entrenamiento tiene un peso de un 75% y el partido de un 25%. Pero solo subimos la crónica del 25% del trabajo. El otro 75%, se obvia. No se tiene en cuenta.
 
Al igual que en la conversación, parece que nos centramos en los resultados, en la canasta,en el día del partido,  y no le otorgamos la importancia que tiene al tiempo de la semana, al tiempo del entrenamiento, al trabajo del gesto, de la toma de decisiones de la jugadora.
 
No prestamos importancia al camino. Estamos permanentemente mirando a la cima a ver si llegamos. Y no nos damos cuenta de los maravillosos paisajes que estamos atravesando mientras andamos. De lo divertido que es cada minuto del entrenamiento, de ver cómo tratan de superarse.
 
¿Por qué pensar sólo en el fin de semana? Aunque nuestro trabajo no nos apasione, ni sea la "pera limonera", tenemos demasiado tiempo a lo largo de un lunes, martes, miércoles o jueves, como para despreciarlo y querer que vuele. "Ya queda poco", cierro los ojos y trato de que pase rápido la semana, y las horas de oficina no tienen valor en mi vida. Y las horas de estudio, de universidad o de instituto no tienen valor en mi vida.
 
Existen demasiadas cosas "chulas" en los entrenamientos como para pensar sólo en el día del partido. No resto importancia al partido, sino que deberíamos pensar en "la justa importancia" que tiene.
 
"Qué tal, cómo va?"
"Bien, a mitad de semana, disfrutando de miércoles, que nos puede deparar cosas muy chulas".
 
Como dijo aquel......"porque la vida puede ser maravillosa".